La nueva especie fue denominada Colobura cryptica y pudo ser identificada mediante una metodología que combinó análisis genéticos, estudio de larvas, patrones alares y reflectancia ultravioleta de las alas, una técnica que permitió diferenciarla de especies prácticamente idénticas a simple vista. También te puede interesar: Richard Carapaz vuelve a hacer historia en el Tour de Francia La investigación fue desarrollada por un equipo internacional conformado por ocho instituciones científicas de América y Europa, entre ellas el Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), la University of Florida, la University of Pennsylvania y la Fundación Entomológica Andina. Un hallazgo que pasó inadvertido durante décadas Las mariposas del género Colobura son conocidas por camuflarse sobre los troncos de los árboles, donde sus alas cerradas imitan la corteza. Durante años se creyó que este grupo estaba conformado por solo dos especies ampliamente distribuidas en América tropical. Sin embargo, el hallazgo de una oruga completamente negra en Venezuela despertó las primeras sospechas de que existía una especie aún no descrita. El ejemplar de referencia o holotipo fue recolectado en la vía Tena-Loreto, en la provincia de Napo, a 1.000 metros sobre el nivel del mar, convirtiendo a Ecuador en el lugar donde se estableció oficialmente la descripción científica de la especie. Aunque similar, presenta diferencias clave Tras analizar cientos de ejemplares conservados en museos y secuenciar el ADN de 95 individuos provenientes de distintos países de América Latina, los investigadores identificaron cuatro linajes genéticos diferentes. Uno de ellos correspondía a una especie completamente nueva para la ciencia. La investigación también confirmó la presencia de Colobura cryptica en Esmeraldas, Pichincha y Manabí, lo que demuestra que la especie habita tanto en el Chocó ecuatoriano como en las estribaciones andino-amazónicas. Aunque presenta un gran parecido con otras mariposas del mismo género, posee diferencias en el patrón de las alas, orugas completamente negras y un linaje genético propio que permitió confirmar que se trata de una especie distinta. El descubrimiento de Colobura cryptica reafirma a Ecuador como uno de los países con mayor biodiversidad del mundo y demuestra que sus ecosistemas aún albergan especies desconocidas para la ciencia. Cada nuevo hallazgo fortalece el valor del patrimonio natural ecuatoriano y resalta la importancia de continuar investigando y conservando su extraordinaria riqueza biológica. Fuente: Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO).