El confinamiento y las restricciones de movilidad han dado paso a modalidades de teletrabajo que han traído consigo males como el presentismo digital. El home office para algunos, la soledad para otros, los jefes y su adaptación al no contar con los empleados bajo el mismo techo, los chicos encerrados, las tareas escolares, la comida, el uso del tapabocas, el miedo a contraer la enfermedad y el encierro, son solo por nombrar algunos factores con el potencial de transformarse en el "burnout". En este marco, el síndrome del trabajador quemado hace referencia a todos aquellos empleados que experimentan situaciones de estrés continuo en el ambiente laboral, lo que les genera una gran desmotivación por el trabajo, así como una incapacidad tanto laboral como social. A pesar de que, en estos últimos meses este síndrome se ha debido al encierro y aspectos como el presentismo digital, con la vuelta de los trabajadores a las oficinas existe un gran potencial de que más personas lo padezcan, debido a que las medidas de bioseguridad y la ansiedad que genera evitar situaciones de posible contagio, puede sobrecargar de estrés tanto a los teletrabajadores como a quienes ya asisten a las oficinas. “En estos escenarios, es importante desestimar las cosas que no podemos cambiar y centrarnos en aquellas que sí podemos modificar", explica Sebastián Lima, Director Nacional de Calidad y Servicio de Adecco Ecuador. 1. Sobre la definición del síndrome del trabajador quemado Es la respuesta del ser humano frente a un estrés laboral crónico. Esta enfermedad no se limita al estrés en sí. La persona que se ve afectada por el síndrome pierde la capacidad de hacer frente a esta tensión laboral. Por ello, se siente siempre cansado, desmotivado y su productividad se elimina casi por completo. Diversos estudios confirman que este fenómeno afecta más a las mujeres que a los hombres. También son más susceptibles a padecerlo personas sin pareja o con poco apoyo familiar. 2. Sobre los síntomas de pacientes con burnout Agotamiento intenso, con una sensación enorme de falta de energía. Desapego por el trabajo y todo lo relacionado con el mismo. Baja o nula autoeficacia y sensación de ausencia de realización personal. Todo esto se asocia, frecuentemente, con ansiedad, hostilidad, ira, depresión o tristeza. 3. Sobre las señales de alerta Sebastián Lima señala que existen algunas señales que pueden alertar si un trabajador padece este síndrome. Carga de trabajo excesiva: Uno de los síntomas más relevantes es el agotamiento. Está directamente relacionado con la sobrecarga de trabajo o por realizar las funciones incorrectas. Pérdida de control: La sensación de falta de satisfacción personal es otro de los aspectos clave. Suele asociarse a la problemática de intentar controlar todo el trabajo que debe realizarse. Falta de reconocimiento: Los estudios globales reflejan que, de los trabajadores que renuncian a sus empleos, casi el 80% lo hacen por la falta de reconocimiento. De hecho, el 60% refleja que se siente más motivado por el reconocimiento que por la retribución económica. La importancia de las comunidades: En comunidad se comparten los elogios, el consuelo, la felicidad y el humor. Sin embargo, el trabajador independiente suele sentirse solo y es más propenso a los conflictos con los compañeros y la creación de un mal ambiente laboral. Sin duda, esto puede terminar pasándole factura. Tipo de trato: Si el trabajador siente que es tratado injustamente, las probabilidades de padecer el síndrome del trabajador quemado aumentan. Con el trato injusto nos referimos a los prejuicios, el favoritismo e, incluso, el maltrato directo por parte de algún compañero. La no confianza en los colegas, el gerente o el líder genera una disociación psicológica con ellos. 4. Sobre cómo superar el síndrome Si una persona lo padece, es importante que la compañía sepa que no es que se trata de una mala productividad, sino que existen diversos factores detrás de este tema que provocan que el teletrabajo reduzca su rendimiento. Es importante, dice Lima, identificar las condiciones en las que se desarrolla el teletrabajo. Finalmente, el teletrabajador debe tener presente su realidad y tener una comunicación abierta para expresar lo que le está sucediendo.