En 2012, David Vélez llegó a Sao Paulo para cumplir la misión de abrir una oficina para el fondo californiano Sequoia Capital, una empresa de apoyo financiero a organizaciones con base tecnológica como Google, Apple y Spotify. David tuvo una experiencia nefasta con un banco que, lejos de disuadirlo de apostar a los bancos, le devolvió una epifanía sobre la necesidad de emprender en el mercado financiero, brindándole a las personas justamente aquello que se le había negado a él. Así, Nubank fue fundado en 2013 en Brasil por David Vélez, Cristina Junqueira y Edward Wible, con el objetivo de revolucionar el mercado financiero. Pusieron como principales valores la simpleza y la transparencia para oponerse a la complejidad del sistema bancario tradicional. Inicialmente, Nubank lanzó su primera tarjeta de crédito en 2014, que se destacó por no cobrar anualidad ni tarifas adicionales y por permitir a los clientes controlar todas las transacciones y pagos a través de una aplicación móvil. Esto atrajo rápidamente a muchos clientes y la empresa se expandió rápidamente. En los años siguientes, Nubank amplió su oferta de productos y servicios para incluir cuentas digitales, préstamos personales y otros servicios financieros. La empresa también expandió su presencia a otros países de América Latina, como México, Argentina y Colombia. En menos de una década, el banco logró adentrarse en un mercado que hasta el momento estaba reservado a los bancos tradicionales y que acaparaban el mayor porcentaje de clientes. También te puede interesar: La startup que se convirtió en el primer unicornio ecuatoriano: ¿Cómo nació Kushki? En 2021, Nubank se convirtió en el primer banco digital en Brasil en alcanzar una valoración de mercado de USD 25 mil millones, lo que la convierte en una de las startups más valiosas de América Latina. La empresa también ha recibido varios premios y reconocimientos por su innovación y excelencia en el sector financiero, incluyendo el premio a la mejor startup fintech de América Latina en 2019. Hoy, la victoria de David es considerada el triunfo del más pequeño sobre el más grande y fuerte.