Yo creo que estaría muy orgulloso". Alberto Santos hace una pausa antes de responder. Sonríe mientras recuerda a su abuelo, el ingeniero Aníbal Santos, quien hace más de cinco décadas fundó junto a sus hijos una empresa constructora que, con el tiempo, se convertiría en un referente de la ingeniería industrial y energética del país. Hoy, sentado junto a su hijo Alberto Carlos Santos Kronfle, esa historia adquiere un nuevo significado: el de una trayectoria que continúa, pero también evoluciona. En esta edición de Nos Visitó, recibimos en las oficinas de Grupo Ekos a dos generaciones de una misma familia para conversar sobre aquello que permanece cuando las empresas crecen, evolucionan o incorporan nuevas tecnologías: los valores que les dieron origen. La historia de la familia Santos comenzó vinculada al desarrollo eléctrico del Ecuador y evolucionó hacia la construcción industrial, integrando disciplinas eléctricas, mecánicas y civiles hasta ejecutar proyectos llave en mano. Esa experiencia dio paso, en 2017, al nacimiento de GENTRACK, una empresa especializada en la gestión integral de proyectos industriales y de infraestructura. Desde entonces, ha consolidado su presencia en los sectores de energía, minería, petróleo y gas, así como en el ámbito manufacturero e industrial, desarrollando proyectos que abarcan desde la planificación y la ingeniería hasta la construcción y la entrega final de los activos. Cuando Alberto Santos habla de ese recorrido, no menciona cifras. Prefiere hablar de responsabilidad. "Lo más importante es tener amor al trabajo, ser responsable y cumplir con lo que uno promete. A veces ni siquiera es un contrato; es la palabra que uno dio. Mantener ese compromiso es mantener nuestro legado", afirma. Un legado que evoluciona con cada generación Ese legado también se construyó en casa. Las conversaciones después de la cena giraban alrededor de los proyectos y los desafíos de la empresa, convirtiendo la construcción en parte de la vida familiar. Para Alberto Carlos, incorporarse al negocio nunca fue una decisión difícil. "Desde pequeño lo supe; crecí en este mundo", recuerda. Tras graduarse en Construction Management en Virginia Tech y adquirir experiencia en proyectos de infraestructura en Estados Unidos, regresó a Ecuador para integrarse a GENTRACK, donde hoy recorre distintas áreas de la empresa para comprender el negocio de forma integral. Su formación le permitió conocer metodologías de planificación, gestión de riesgos, Lean Construction, modelos colaborativos y el enfoque de Integrated Project Delivery (IPD), una metodología que GENTRACK incorpora como parte de su propuesta de valor para integrar desde las primeras etapas al propietario, diseñadores, ingenieros, proveedores y constructores. Este modelo busca alinear objetivos, mejorar la toma de decisiones, optimizar costos, reducir riesgos y generar mejores resultados para todos los involucrados. "Mi objetivo no es copiar modelos extranjeros, sino combinar estándares internacionales con el conocimiento local que nuestra empresa ha construido durante años", explica. También te puede interesar: Visitamos a: COTOPAXI La confianza como el principal activo Aunque la digitalización, la inteligencia artificial, BIM y el análisis de datos están transformando la industria, padre e hijo coinciden en que existe un elemento que permanece. "La confianza no cambia con el tiempo. Las tecnologías evolucionan, pero el cliente siempre decidirá trabajar con quienes cumplen lo que prometen", sostiene Alberto Santos. Para ambos, el éxito de una empresa no se mide únicamente por los metros construidos o el valor de los contratos. “Una empresa puede desarrollar proyectos enormes, pero lo que realmente construye una reputación es la experiencia que deja en cada proyecto”, reflexiona Alberto Carlos. Su padre sonríe mientras recuerda las conversaciones familiares, los proyectos que marcaron a varias generaciones y los principios que aún guían su forma de entender el trabajo. Esa misma sonrisa aparece también en él, quien hoy comienza a escribir su propio capítulo dentro de una historia familiar que encontró en GENTRACK una nueva etapa para proyectar su experiencia y visión hacia las nuevas generaciones. Antes de despedirnos, hacemos al Presidente de la empresa una última pregunta: ¿qué cree que pensaría hoy su abuelo al ver el nacimiento de GENTRACK, el camino que ha recorrido la empresa desde 2017 y a una nueva generación tomando la posta? Alberto no duda. "Creo que estaría extremadamente feliz. Él amaba este negocio y esa pasión fue transmitida a sus hijos y luego a nosotros. Hoy seguimos construyendo sobre los mismos principios que él nos enseñó". Es ahí cuando cobra sentido la frase con la que decidimos comenzar esta historia: “Yo creo que estaría muy orgulloso”. No era únicamente el recuerdo de un abuelo; era la forma más sencilla de resumir una trayectoria de más de cinco décadas, una nueva empresa que recoge esa experiencia y una familia convencida de que las empresas trascienden cuando sus valores sobreviven a las generaciones. Ese es el legado que recibieron y la responsabilidad que hoy asumen: seguir construyendo el futuro.