Alguna vez, amable lector o lectora, ¿se ha sobregirado en el banco? Un sobregiro sucede cuando usted no tiene suficiente dinero en su cuenta para cubrir una transacción y el banco la paga de todos modos…aunque después usted tiene que devolver al banco el dinero “prestado”. Es decir, usted ha gastado más de lo que tiene. Pues eso mismo sucede con el planeta. El sobregiro ecológico significa que los seres humanos estamos utilizando más de lo que la naturaleza provee en un año y de seguir esta tendencia necesitaríamos más planetas para satisfacer esa demanda. Esto implica que estamos agotando nuestro patrimonio natural más rápido de lo que deberíamos, lo que compromete la futura seguridad de los recursos para la humanidad. El Global Footprint Network (GFN) es una institución que desarrolla y promueve herramientas para promover la sostenibilidad, incluida la huella ecológica y la biocapacidad, y mide la cantidad de recursos que usamos y la cantidad que tenemos. El GFN muestra que en 1971 el sobregiro se dio el 25 diciembre, es decir, que habíamos agotado los recursos de todo el año en diciembre. Más tarde, a finales de los 80, esta fecha de agotamiento se reportó en octubre. Para 2006, los recursos los habíamos agotado el 21 de agosto, con excepción del año de pandemia en que se retrasó la fecha un día, al 22 de agosto. Este año, a nivel mundial, se calcula que habremos agotado los recursos en julio. Es decir que, a mitad del año habremos terminado con el patrimonio natural disponible para los 365 días del año, excediendo en un 74 % la capacidad de los ecosistemas para regenerar los recursos naturales. La humanidad, en promedio, necesitaría 1.75 planetas para satisfacer sus demandas de recursos naturales. Pero las diferencias son muy grandes dependiendo de cada país: de los 9 planetas que consume Qatar, a los 5,1 de EE.UU, o los 2,8 de España... a los 0,3 planetas de Yemen. ¿Y en el Ecuador? Pues vamos mejor que en otros países. Este año, aún nos sobregiramos recién en diciembre. Al igual que con los bancos, que ponen su dinero a cambio, el Planeta también “pone a cambio” sus recursos. Pero el sobregiro de recursos implica el agotamiento de estos recursos naturales así como de los servicios que nos provee la naturaleza, debido a la demanda del ser humano. En algún momento la naturaleza no podrá poner a cambio recursos y entonces nos enfrentaremos a una crisis sin precedentes. Por esta razón, el sobregiro no solo es un riesgo para la seguridad alimentaria y climática de la humanidad, sino también para los ecosistemas, al alterar sus condiciones naturales. Estamos degradando y explotando recursos naturales a una velocidad nunca antes vista, afectando a los ecosistemas y todas las formas de vida en nuestro planeta. También te puede interesar: ¿Cómo afecta la contaminación ambiental a la salud? Hay muchas cosas que podemos hacer para evitar un sobregiro irremediable. Al igual que en nuestras economías, no podemos gastar más de lo que tenemos. Y tampoco podemos gastar los recursos asignados a otras personas. Entonces tenemos que pensar que hay pequeñas cosas que podemos hacer en nuestras casas… pero hay cosas que debemos hacer que son más difíciles y que implican un cambio cultural profundo como: En nuestros hogares, tenemos que saber muy bien cuál es nuestro presupuesto y conocer cuánto podemos gastar, para no gastar más de lo que tenemos. Igualmente, a nivel planetario tenemos que saber que los recursos se están acabando, a menos que empecemos a pensar diferente, esto implica consumir menos y lograr la equidad necesaria para que todos y todas podamos consumir lo necesario según nuestras necesidades. Esto no es fácil porque requiere un cambio cultural radical, una transformación en el modelo de desarrollo, en nuestra forma de enteder la vida. Detener la deforestación a nivel planetario, pero especialmente en países como el nuestro que aún tiene una tasa muy alta de conversión de los bosques. En efecto, entre 60 y 80 mil hectáreas de bosques perdemos cada año. Esto hace que muchas especies silvestres estén al borde la extinción. Un estudio de la WWF indica que en América Latina, las poblaciones de varias especies han disminuido en un 94%, lo que significa que si en el Yasuní había 100 jaguares, ahora hay cuatro. Detener la contaminación de nuestros suelos, ríos, quebradas, lagos y mares. En el país se recolectan alrededor de 14 mil toneladas de residuos sólidos al día, y más de la mitad de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (que tienen la competencia de recoger los desperdicios) tienen aún botaderos a cielo abierto, sin ningún tratamiento ni manejo adecuado. Ni qué decir de la falta de tratamiento de aguas servidas, apenas el 12% se trata. Hacer más eficiente el uso del suelo. En el país, alrededor del 49% de las tierras están degradadas y un 22% se encuentra en proceso de desertificación. Esto tiene un impacto grave en la soberanía alimentaria y en la deforestación, pues al perderse los suelos, se abren nuevos frentes agropecuarios. Necesitamos hacer más y mejor. Debemos planificar a largo plazo para resolver el problema del sobregiro, más allá de los programas de uno u otro gobierno. El país lo exige. Por: Tarsicio Granizo - Director de WWF - Ecuador