Las reglas del juego han cambiado. Las nuevas normas de sostenibilidad del ISSB, las NIIF S1 y S2, establecen un marco global para que las empresas revelen información ESG con el mismo nivel de rigor que los estados financieros. Patricio Ramón, Socio de Sostenibilidad de PwC Ecuador, lo dejó claro en la Ekos Cumbre ESG 2025: “No se trata solo de reportar indicadores ambientales, sino de vincularlos con la estrategia, los riesgos financieros y el desempeño a largo plazo”. Estas normas —de aplicación aún en evaluación en Ecuador— buscan estandarizar la información de sostenibilidad bajo cuatro pilares clave: estrategia, gobernanza, gestión de riesgos, y métricas. “Hoy, no basta con saber cuánto CO₂ emite su organización. El desafío es conectar esa métrica con su visión estratégica, impactos financieros y resiliencia operativa”, señaló Ramón. La NIIF S1 exige a las empresas identificar riesgos y oportunidades ESG que afecten sus finanzas a corto, mediano y largo plazo. Por su parte, la NIIF S2 se centra en el cambio climático e introduce la medición de riesgos físicos y de transición, con un enfoque práctico y técnico basado en escenarios como incendios forestales o nuevas regulaciones de carbono. Además, se incorpora la exigencia de que los directorios y comités ejecutivos asuman un rol activo en la supervisión de estos temas, fortaleciendo el gobierno corporativo y la toma de decisiones basadas en datos confiables. Con estas normas, los CEOs ya no podrán delegar la sostenibilidad a un área operativa. Ahora, está en el corazón de la estrategia financiera y reputacional de las empresas. La sostenibilidad, medida, auditada y revelada con el mismo rigor que los estados financieros, es hoy una herramienta clave para acceder a capital, mitigar riesgos y crear valor duradero.