El evento reunió a 131 ciclistas en su primera edición, con categorías que abarcan desde niños y novatos hasta deportistas élite. Además, incluyó la participación de personas con capacidades especiales, marcando un hito en la inclusión dentro de las competencias deportivas de este tipo. La idea de convertir a Nono en un destino clave para el ciclismo nació meses atrás, cuando los organizadores y autoridades locales analizaron qué elemento distintivo podía darle identidad al pueblo. Robert Watson, uno de los principales impulsores del evento, explicó el origen del proyecto: “Hace algunos meses, hablando con el GAD de Nono y con la teniente política, nos preguntamos cómo podíamos hacer que Nono se convirtiera en un pueblo mágico. Así como Otavalo tiene los textiles o Cotacachi los cueros, pensamos en qué podía diferenciar a Nono. Luego nos enteramos de que al año llegan cerca de 5.000 ciclistas al pueblo. Ahí nació la idea de convertirlo en un destino emblemático para este deporte”. También te puede interesar: Nono, un destino de emociones y aventuras Así empezó la planificación de la primera cronoescalada de Nono, con el objetivo de consolidar el ciclismo como una actividad clave para la comunidad. El proyecto no se detiene ahí, ya se trabaja en el desarrollo de una pista de mountain bike y otra de downhill con lo que se espera completar la oferta para los ciclistas que visiten el pueblo. “Queremos que las familias se unan en el ciclismo y que este evento crezca cada año. Hoy tuvimos 131 inscritos, nuestra meta es llegar a 300 y seguir aumentando”, agregó Robert. La competencia se realizó en la ruta Calacalí-Nono, una vía rodeada de paisajes impresionantes y un escenario ideal para este tipo de eventos. La carrera se dividió en dos distancias: • 18.6 km para las categorías de adultos. • 6.5 km para niños,y atletas con capacidades especiales Vicente Molina, juez y organizador del evento, destacó la calidad del recorrido: “Cuando conocí esta vía supe que aquí había que competir. Es un escenario espectacular, con paisajes únicos y un trazado exigente. Después de más de un año de planificación, logramos materializar este evento y estamos seguros de que irá creciendo con cada edición”. La ruta, además de ser un reto para los competidores, ofreció total seguridad gracias a la gestión de los organizadores. Las vías fueron cerradas al tránsito vehicular y se contó con la presencia de ambulancias y asistencia médica para cualquier eventualidad. Leer también: En Quito se construyen bicicletas con botellas recicladas Premios y reconocimiento a los competidores El esfuerzo de los participantes fue recompensado con atractivos premios que motivaron aún más la participación. Los ganadores de cada categoría recibieron: • Hospedajes en La Querencia en suites exclusivas. • Pulseras de acceso a La Querencia para disfrutar de sus instalaciones. • Premios en efectivo: USD 100 para el primer lugar, USD 50 para el segundo y USD 25 para el tercero. • Medallas de oro, plata y bronce para los tres primeros puestos. • Medallas de participación para todos los competidores. Además, se realizó un sorteo especial con una bicicleta, un iPhone y un dispositivo Alexa, entre otros premios entregados por los auspiciantes. “Queríamos que todos los participantes se lleven algo, y gracias a nuestros patrocinadores logramos entregar premios de gran valor. Además de los premios principales, todos recibieron productos de marcas como Yambal, OmniLife y el Banco Pichincha”, explicó Robert.