En la isla danesa de Læsø, Dinamarca, una familia levantó una casa de verano que parece salida de otro tiempo y, a la vez, de una conversación muy actual sobre construcción sostenible. Se trata de la Modern Seaweed House, un proyecto del estudio Vandkunsten junto a Realdania By & Byg que recupera una tradición local centenaria: usar algas marinas —en realidad eelgrass o zostera— como parte visible y funcional del edificio. La gracia del proyecto es que las algas no aparecen como un simple gesto decorativo o un guiño ecológico. La casa las incorpora de tres maneras distintas: como aislamiento, como revestimiento interior acolchado y como acabado exterior visible, todo ello sobre una estructura principal de madera. Es decir, el material pasa de residuo costero a componente técnico real de la vivienda. También puedes leer: Constructora La Cúspide invertirá USD 25 millones en nueva urbanización con paneles solares Una tradición local convertida en arquitectura contemporánea La elección tampoco salió de la nada. Læsø arrastra desde hace siglos una historia arquitectónica muy singular ligada a las casas cubiertas con algas marinas, una tradición que Vandkunsten describe como parte de la identidad constructiva de la isla desde hace unos 800 años. La Modern Seaweed House no copia ese legado de forma literal, pero sí lo reinterpreta para demostrar que un conocimiento vernáculo puede dialogar con exigencias actuales de confort, eficiencia y normativa. Otro de los puntos que explican su repercusión internacional es el argumento ambiental. Vandkunsten y Realdania sostienen que los análisis de ciclo de vida del edificio muestran una huella de carbono negativa, porque la cantidad de CO₂ retenida por el material compensa de forma notable las emisiones ligadas a la construcción y a años de uso. En un sector dominado por materiales muy intensivos en energía, eso ha convertido la casa en un pequeño manifiesto a favor de soluciones biológicas y de bajo procesamiento. Un experimento real con ajustes, pero muy influyente Eso no significa que el experimento haya sido perfecto. Realdania explica que, tras la venta del inmueble, los nuevos propietarios retiraron en 2016 parte del revestimiento exterior visible de algas en el tejado y una de las fachadas y lo sustituyeron por madera debido a daños por humedad en el entablado de cubierta. La fundación matiza, sin embargo, que ese problema no se atribuyó directamente al uso de la eelgrass como material del experimento. Fuente: Vandal