Si se hace una retrospección histórica, se observa que la mayoría de los grandes referentes de las carreras STEM corresponden al género masculino. Desde Arquímedes hasta Neil Armstrong. Pero lo cierto es que hay un abanico de personajes -con menor reconocimiento- que se han destacado. Sandra Cauffman: de San José a la NASA La costarricense, Sandra Cauffman, es una de las pocas mujeres latinoamericanas en obtener el cargo de directora adjunta de la División de Astrofísica en la NASA. Si bien su sueño, desde temprana edad, fue llegar al espacio, siempre supo cómo aterrizar sus ideas y sus pies estuvieron bien puestos sobre la tierra. A los siete años observó la transmisión del alunizaje de Apolo ll, la quinta misión tripulada del Programa Apolo de los Estados Unidos y la primera de la historia en lograr que un ser humano llegara a la Luna. Desde 1969, la idea de llegar a la Luna se convirtió en un constante en la mente de la pequeña. “Mi mamá fue la encargada de no permitir que este deseo se desvanezca. Me dio las herramientas que requerí -en su momento- para instruirme en las carreras STEM y confiar en mis habilidades”, cuenta la física. Las oportunidades en San José no fueron idóneas. Esto la motivó a generarlas en el exterior hace más de tres décadas. Aún recuerda cuando, al querer ingresar a la universidad en su país natal -a inicios de los años 80-, le negaron la matriculación en Ingeniería Eléctrica porque “era para hombres”. Esto, indudablemente, no la frenó. Hoy, Sandra tiene un puesto directivo en un lugar con el que, de niña, soñaba. “Las carreras STEM no son fáciles, pero nadie nace aprendiendo” - Sandra Cauffman Rosa Ávalos-Warren: de Lima a la NASA Cuando la peruana llegó a Estados Unidos en la búsqueda insaciable de tener un futuro mejor, no dominaba el idioma. Eso no fue un limitante para -con tan solo 28 años- convertirse en la directora de la red de Comunicaciones y Navegación para lanzamientos de vehículos espaciales y misiones robóticas de la NASA. Rosa viene de una familia de bajos recursos. Creció bajo un matriarcado en el que reinaba el esfuerzo. Constantemente le recordaban que las barreras existían únicamente en su mente y que ella llegaría tan lejos como se lo proponga. En su tiempo libre, Rosa acompañaba a sus padres a limpiar las oficinas de ingenieros. Cual esponja, absorbió los conocimientos que se encontraban a su alrededor. Con los ojos repletos de orgullo menciona que nunca imaginó que, de ser la encargada de la limpieza, se convertiría en una ingeniera espacial. “No pensé que llegaría a ocupar este rol, pero tampoco dudé que podría conseguirlo”, dice. Ahora, ambas consideran que tienen una gran responsabilidad con las niñas del futuro. “Si se ven representadas en las carreras STEM, se animarán a desarrollarse en este sector”, explica Rosa. Por eso, desde la NASA, esperan que sus voces sean escuchadas por todas aquellas personas que dudan de que algún día ellas también tocarán las estrellas.