Netlife se prepara para dar un nuevo salto en velocidad. Francisco Balarezo, Fundador y Gerente General de Netlife, anticipa que la empresa proyecta convertir 1 Gbps —equivalente a 1.000 megas— en su plan básico desde 2027. La estrategia incluye desarrollar capacidades para ofrecer planes de 2,5 Gbps y, eventualmente, 10 Gbps con configuraciones especiales. El líder ha acompañado la evolución del internet en Ecuador desde la apertura del mercado a operadores privados. A finales de la década de 1990 impulsó, junto con ocho operadores, la creación de la Asociación de Empresas Proveedoras de Servicios de Internet, Valor Agregado, Portadores y Tecnologías de la Información (AEPROVI). Actualmente, la organización cuenta con 34 socios, que concentran aproximadamente el 76% de los clientes de internet fijo del país. Netlife nació en el año 2010 para satisfacer las necesidades de conectividad de los hogares ecuatorianos. La operación comenzó con cero clientes y actualmente supera los 1,06 millones. Su crecimiento se basó en el despliegue de infraestructura de redes con alta cobertura y disponibilidad, sustentada en una inversión y reinversión constante. La experiencia del usuario se convirtió en un indicador central. La empresa asegura que el 80% de las averías reportadas durante un día se resuelven en la misma jornada. En 2014 fue uno de los primeros operadores en ofrecer 100 Mbps por USD 39,99, y durante siete años consecutivos ha sido reconocida por su velocidad, según Francisco Balarezo. Te puede interesar: Xiaomi amplía su apuesta tecnológica en Ecuador más allá de los smartphones La operación tiene cobertura en las 23 provincias del Ecuador continental y una participación cercana al 31% del mercado por número de clientes. La compañía facturó alrededor de USD 315 millones en 2025 y, durante sus primeros 15 años de servicio, acumuló inversiones cercanas a USD 1.000 millones en infraestructura, plataformas y capacidad tecnológica. El crecimiento también incorpora servicios para pequeñas y medianas empresas, automatización, herramientas de inteligencia artificial y mejoras en la experiencia del cliente. Para Francisco Balarezo, la expansión de la IA incrementará la demanda de centros de datos y energía. La responsabilidad social ocupa otro espacio en la estrategia. Netlife ha acercado conectividad a alrededor de 70.000 estudiantes de zonas rurales y participa en iniciativas que benefician a cerca de 2.500 niños mediante sistemas de filtración de agua orientados a combatir la desnutrición crónica infantil. “Una empresa no puede considerarse exitosa si la sociedad en la que opera no se desarrolla”, afirma. El alto ejecutivo sostiene que el siguiente desafío no es únicamente ampliar el acceso, sino lograr que las personas se apropien de la tecnología para mejorar su productividad, educación y calidad de vida. También plantea un uso colaborativo de la inteligencia artificial que preserve la capacidad humana de pensar y decidir. Netlife busca así crecer en velocidad, clientes e ingresos, pero también en el impacto que genera la conectividad sobre la sociedad. (I) Por: Andrés Calvopiña Cervantes