La pandemia por Covid-19 y la guerra en Europa han tenido una influencia negativa sobre la economía mundial, generando importantes repercusiones en la clase media de América Latina y empujando a millones de personas a situaciones de vulnerabilidad. Frente a ello, reactivar el concepto de “Base de la Pirámide”, el cual pretende ofrecer al consumidor bienes y servicios alineados a la realidad económica de su entorno, representa una opción clave para apoyar el crecimiento económico en Latinoamérica. Para la industria de alimentos y bebidas, en particular, esto se traduce en producir alimentos reduciendo el margen de ganancia para compensarlo con un aumento del volumen de venta. Esto implica trabajar en nuevas versiones de porciones, revisar formulaciones de productos, contemplar distintos materiales para empaques y diseñar estrategias de publicidad que sean atractivas frente a un precio unitario más bajo por producto. Al inicio de los años 2000, y en especial debido la crisis económica del 2008, muchas empresas de la región y del Caribe aplicaron con éxito este concepto de “Base de la Pirámide”, logrando que algunos productos se quedaran en las perchas como estándar. Pasada esa crisis, las empresas regresaron a su tradicional gestión de negocio, business as usual, a pesar de que no se redujo de manera significativa el universo de la base de la pirámide. Ahora, en el contexto actual en el que vivimos, con una inflación de 4,12% (a septiembre de 2022 según datos del INEC) provocada por la escasez de materias primas e insumos y altos costos logísticos, la población afronta una gran disminución de su poder adquisitivo. Es así que con apoyo del Gobierno Nacional y varios aliados estratégicos del sector privado, la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (ANFAB) conceptualizó y planteó el proyecto de “Producto Amigo” cuyo objetivo es promover, con apoyo de las industrias, productos a menor costo sin que esto represente pérdida de calidad de cara al consumir. Esto, sin duda, plantea un nuevo horizonte de negocio para todos los sectores productivos, no solo de la industria alimenticia. Para 2023 se planifica el lanzamiento oficial de esta iniciativa, la cual contempla poner en el mercado más de 30 productos de primera necesidad bajo el paraguas de “Producto Amigo”. Entre las nuevas opciones para la ciudadanía se ofertarán proteínas (mortadela, salchichas, pollo y lomos de atún), cereales, granos (avena, quinua y lenteja), condimentos (sal, ajo en polvo y cebolla en polvo), así como bebidas no alcohólicas y distintos tipos de fideos. La reducción de precios de estos productos oscilará entre el 4% y el 59%. Estamos seguros de que esto será solo el inicio de un proyecto que traerá importantes resultados para la sociedad, para las industrias y para el país.