Por: José Saha, Socio Ejecutivo y COO de Readiness Global Recordemos que, en los últimos años, ocurrieron algunos de los llamados “cisnes negros”, esos eventos sorpresivos y de gran impacto social y económico, tales como la irrupción del Covid-19. Pero también ha habido otros eventos de crisis más ligados a los saltos en el desarrollo tecnológico, el inicio de importantes conflictos bélicos y las tantas problemáticas locales que Ecuador y otros países de Latinoamérica añaden a este escenario de alta complejidad. Este artículo explora algunas de las capacidades que pueden actuar como una brújula para quienes lideran en medio de la tormenta, permitiendo a las organizaciones no solo sobrevivir, sino también prosperar en tiempos difíciles. Tengamos en cuenta que toda crisis se torna en incertidumbre, lo que se manifiesta como una creciente imposibilidad de prospectar escenarios futuros. Es cierto que en este punto es donde la intuición humana se complementa muy bien con las nuevas tecnologías de proyección, pero también es correcto decir que la misma herramienta que suma a la solución, añade complejidad a la gestión. Es que como en toda transición, los nuevos desafíos requieren de soluciones diferentes, que necesitan también de un proceso de adopción y aprendizaje acelerado. También te puede interesar: La historia de éxito de algunos famosos que te inspirará a luchar por tus sueñosPor un lado, necesitamos de la capacidad de detección y comprensión de los nuevos problemas que el contexto presenta, sobre todo para entender cómo impacta en nuestro negocio y qué acción se necesita de nosotros para mitigar esos efectos. Por el otro, la necesidad de aprendizaje continuo. Esto último es la clave de estos tiempos de cambio. Este es el desafío organizacional, ser capaces de detectar cambios en el contexto y adaptar a toda la fuerza de trabajo con la mayor velocidad posible. Requiere de la empresa nada más y nada menos que un estado mental y organizacional que permita un nivel de plasticidad suficiente para no perder competitividad. Denominamos “readiness” en la disciplina Gestión de Cambio, a la capacidad de reacción sistémica de una organización. Se trata de incentivar una cultura preparada para soltar rápidamente lo conocido y resignar estructuras rígidas. De poner el foco en la transversalidad de los procesos en una secuencia de valor agregado dirigida únicamente al cliente. No se resigna el control ni la dirección, pero sí es necesario hacer esto de una manera diferente para no obstaculizar la dinámica del equipo. Sabemos que la crisis es tanto amenaza como oportunidad. Por un lado, preparar la organización para anticipar riesgos y asegurar la continuidad del negocio. Por el otro, estar preparados para aprovechar las nuevas oportunidades que el mercado nos proponga. Navegar las olas del cambio requiere hoy, de internarse por decisión propia en esas aguas desconocidas del futuro. Esto evitará que el viento nos arroje contra nuestra voluntad hacia ellas cuando reaccionar ya no sea una opción. Animemos entonces a nuestra fuerza de trabajo a estar preparados de manera anticipada, a tomar nuevas herramientas, a colaborar con otros navegantes y a aprender continuamente. Sólo así seremos capaces de descubrir los tesoros que el futuro nos tiene reservados. ¡Adelante, hacia lo desconocido!