Aunque la Tierra suele representarse como una esfera, su gravedad no es uniforme. La distribución irregular de su masa provoca pequeñas variaciones en el campo gravitatorio, por lo que los científicos utilizan un modelo denominado geoide para representar con mayor precisión la forma que adopta el planeta desde el punto de vista gravitacional. También te puede interesar: El nuevo plan de Apple para usar un iPhone sin comprarlo La visualización difundida por la NASA no corresponde a una fotografía del planeta, sino a un modelo tridimensional desarrollado a partir de más de mil millones de observaciones obtenidas por 19 satélites durante un periodo de 15 años. Entre las misiones utilizadas destacan GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment), de la NASA, y GOCE (Gravity Field and Steady-State Ocean Circulation Explorer), de la Agencia Espacial Europea (ESA), diseñadas específicamente para medir pequeñas variaciones del campo gravitacional. El resultado de este trabajo es GOCO06s (Gravity Observation Combination), uno de los modelos gravitacionales globales más precisos desarrollados hasta la fecha. Para facilitar su visualización, las irregularidades del geoide fueron amplificadas unas 10.000 veces, ya que las diferencias reales apenas oscilan entre aproximadamente +85 y -106 metros respecto a una superficie de referencia. Más allá de su valor científico, el geoide tiene aplicaciones prácticas en múltiples sectores. Sirve como referencia para mejorar la precisión de los sistemas GPS y de navegación, elaborar mapas topográficos más exactos, medir el nivel del mar, monitorear el movimiento de glaciares y acuíferos, estudiar la circulación oceánica e incluso comprender la estructura interna del planeta. La información obtenida también contribuye al seguimiento del cambio climático. Las variaciones del campo gravitatorio permiten detectar desplazamientos de grandes masas de agua y hielo, información utilizada para evaluar el derretimiento de glaciares, los cambios en los océanos y la disponibilidad de agua dulce en distintas regiones del mundo. El geoide demuestra cómo la combinación de satélites, sensores de alta precisión y análisis masivo de datos está transformando la forma de estudiar la Tierra. Más allá de la investigación científica, esta tecnología impulsa aplicaciones estratégicas en navegación, infraestructura, gestión de recursos naturales y monitoreo del cambio climático. Fuentes: NASA / Infobae.