El proyecto, liderado por el Parque Nacional Galápagos en conjunto con Galápagos Conservancy, busca restaurar el equilibrio ecológico de la isla mediante la reintroducción de una especie clave para el ecosistema. A través de datos de observación de la Tierra, la NASA permite monitorear cambios en la vegetación y analizar las condiciones del terreno, facilitando la identificación de hábitats adecuados para el retorno de estas especies. Esta información es clave para garantizar el éxito de los programas de conservación y restauración ecológica. Ciencia y tecnología para la conservación El 20 de febrero de 2026 se liberaron 158 tortugas gigantes en dos zonas de Floreana, como parte de un proceso cuidadosamente planificado. Aquí es donde la tecnología de la NASA juega un rol clave: mediante observaciones satelitales, los científicos pueden mapear variables como vegetación, humedad, temperatura y disponibilidad de agua. También te puede gustar: Descubren 118 nuevas especies en un refugio virgen de la Amazonía ecuatoriana Esta información permite identificar con precisión los lugares donde las tortugas tienen mayores probabilidades de sobrevivir, tanto en el presente como en las próximas décadas. “Estamos ayudando a responder una pregunta práctica: ¿dónde tendrán estos animales la mejor oportunidad de sobrevivir?”, señaló Keith Gaddis, del programa NASA Earth Action. Además, se ha desarrollado una herramienta de toma de decisiones que combina datos satelitales con millones de observaciones de campo, integrando información climática, topográfica y biológica para optimizar la liberación de las especies. La participación de Estados Unidos en este tipo de iniciativas refuerza la cooperación internacional en temas de sostenibilidad y biodiversidad, destacando el papel de la ciencia y la tecnología en la protección de ecosistemas únicos como los de Galápagos. Este proyecto no solo busca recuperar una especie emblemática, sino también fortalecer la resiliencia de uno de los patrimonios naturales más importantes del mundo, demostrando el potencial de la ciencia aplicada para enfrentar desafíos ambientales globales. Fuente: Embajada y Consulado de Estados Unidos en Ecuador | NASA Earth Observatory