JP Morgan Chase, la firma global de servicios financieros, es la encargada de calcular este indicador. El riesgo país es importante porque se utiliza para calcular la tasa de interés que debe pagar un país en las nuevas emisiones de deuda, sumando el puntaje del EMBI a la tasa libre de riesgo que, por lo general, es la tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. En resumen, un país con mayor riesgo tiene que pagar un mayor rendimiento en sus bonos de deuda como compensación ante una probabilidad de incumplimiento. A finales de noviembre de 2019, varias naciones de la región mantuvieron altos niveles de riesgo país. En este contexto, los cinco países con el indicador más alto fueron: Venezuela, con 13.554 puntos; Argentina, con 2.262 puntos; Ecuador, con 1.146 puntos; Bolivia, con 312 puntos y Brasil, con 239 puntos. Evidentemente, existe una gran diferencia entre la posición 3 y 4 del ranking Por otra parte, los países con menor riesgo país fueron: Perú, Chile, Uruguay, Colombia y México, que registraron un índice inferior a los 200 puntos. Ecuador ha experimentado una alta volatilidad en relación a este indicador en los últimos años, ya que desde 2016 (después del terremoto de abril) el índice del EMBI alcanzó los 1.702 puntos. Este puntaje fue disminuyendo, paulatinamente, hasta ubicarse en un promedio de 800 puntos hasta abril de 2019. En beneficio del país, luego de la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, los niveles disminuyeron por debajo de los 600 puntos. Sin embargo, el 18 de noviembre, tras el archivo de la Ley de Crecimiento Económico, el índice subió nuevamente sobre los 1.300 puntos en muy pocos días, bajando luego hasta los 1.146 puntos a principios de diciembre. Por: Víctor Zabala Andrade y Paul Reinoso.