El sector mutualista ecuatoriano cerró 2025 con un balance alentador, pese a un entorno económico marcado por la desaceleración, la inseguridad y la rigidez regulatoria del sistema financiero. Así lo afirma Fernando González, Presidente de la Asociación Nacional de Mutualistas, quien en entrevista detalla los principales hitos del año, los desafíos estructurales que enfrenta el sector y las expectativas de crecimiento para 2026. También te puede interesar: Inclusión financiera: Avances, brechas y desafíos hacia 2026 “Ha sido un año en el que las mutualistas han logrado fortalecerse, realizar provisiones importantes y resolver pequeños inconvenientes internos”, señala González. A este proceso de consolidación interna se suma un factor clave: la dinámica creciente de la actividad inmobiliaria, especialmente en la región austral, que ha impulsado la colocación de créditos hipotecarios. Vivienda social: el eje del modelo mutualista Uno de los pilares del buen desempeño del sector en 2025 ha sido su participación en el programa de vivienda de interés social y público, Miti-Miti. Las mutualistas destacan entre las pocas entidades que participan activamente en este esquema de financiamiento mixto, donde el 60% de los recursos provienen de la entidad financiera y el 40% del Estado. “Este programa ha permitido que amplios sectores accedan a la vivienda con una tasa preferencial del 4,88%”. El impacto no es menor: se trata de una contribución directa a la reducción del déficit habitacional, mediante la oferta de vivienda nueva a precios accesibles y con condiciones de crédito favorables. Desafíos financieros y regulatorios Fernando reconoció que 2025 también estuvo marcado por desafíos, como el aumento de las tasas pasivas y la rigidez del sistema de tasas activas, lo que afecta la intermediación financiera. “Se requiere evolucionar hacia esquemas más técnicos que permitan ampliar el universo de prestatarios, especialmente en crédito hipotecario”. Resiliencia del modelo mutualista Pese a la inseguridad y la incertidumbre económica, el modelo mutualista mostró resiliencia. La recuperación del mercado inmobiliario y el fondeo internacional conseguido por el Gobierno (USD 500 millones), permitirán sostener el programa de vivienda por al menos cinco años más. Reformas para la sostenibilidad del sector González subrayó la necesidad de reformas regulatorias específicas para este tipo de entidades, así como la modernización de la oferta crediticia, incluyendo leasing inmobiliario y productos más flexibles. “Somos entidades de enfoque social que trabajamos en colaboración público-privada para facilitar el acceso a la vivienda y adaptarnos a las nuevas necesidades de las generaciones jóvenes”, destaca. Mirada hacia 2026 Para 2026, el sector mantiene una mirada optimista. Se espera una tendencia creciente en la colocación de créditos hipotecarios, con mayor dinamismo en el Austro, Quito y Guayaquil, y el desafío de expandir la cobertura hacia otras regiones. “Paralelamente, las mutualistas avanzan en la modernización de sus servicios, fortaleciendo plataformas digitales y nuevos productos financieros”, concluye.