La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo moviliza audiencias y expectativas deportivas. También transforma temporalmente los hábitos de compra de millones de personas. Camisetas, álbumes, cromos, banderas y artículos temáticos adquieren un valor que supera su utilidad física, al conectarse con emociones como el orgullo nacional, la pertenencia y la memoria compartida. Diego Ortiz, docente de Business School de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), explica que productos como la camiseta oficial de una selección cambian la percepción de valor del consumidor. Al incorporar símbolos nacionales, la persona deja de comprar únicamente una prenda deportiva y adquiere una representación de identidad colectiva. Esta conexión explica por qué los artículos oficiales mantienen una alta demanda incluso frente a réplicas y alternativas de menor precio. También puedes leer: Mundial 2026 impulsa el comercio electrónico en Ecuador: televisores, tecnología y coleccionables lideran la demanda La misma lógica se observa en el álbum oficial del Mundial. Su impacto no se limita a los seguidores habituales del fútbol, pues también involucra a familias, estudiantes y compañeros de trabajo a través de la colección y el intercambio. Cuando un álbum supera las 900 figuritas, conseguir nuevos cromos se vuelve progresivamente más difícil, lo que impulsa la compra de sobres y convierte al canje en una estrategia para reducir costos. El efecto del torneo se extiende a restaurantes, cadenas de comida, comercios, plataformas digitales y pequeños negocios que adaptan sus promociones para aprovechar la atención generada por el evento. El comercio informal también encuentra oportunidades en la venta de camisetas, banderas y productos temáticos, mientras las marcas buscan asociarse con las emociones que despierta el fútbol. Para Ortiz, el Mundial evidencia que el valor de un producto no depende exclusivamente de su costo de fabricación, sino del significado que representa para quien lo compra. Vestir una camiseta, completar un álbum o compartir un partido son experiencias que activan una economía intangible basada en la identidad, la pertenencia y la conexión emocional.