Martínez, embajadora de ONU Mujeres y una de las integrantes de la lista 100 Latinos más comprometidos con la acción climática, apunta que en Iberoamérica “muchas niñas emplean entre 4 y 5 horas al día para ir a buscar agua potable en vez de ir a la escuela”. También te puede interesar: América Latina avanza en el reconocimiento de la sociedad del cuidado y de la igualdad de género Esta situación genera “un nivel de deserción escolar que impide a las mujeres conseguir una fuente de ingresos y una estabilidad económica, ya que dependen de otras personas para subsistir”, añade. De hecho, Martínez explica que la educación no solo sería buena para su propio bienestar, pues “si todas las niñas del mundo tuvieran acceso a la educación y a la planificación familiar, las emisiones globales se podrían reducir en casi 70 gigatoneladas de CO2 para 2025”. Así es que las mujeres y las niñas soportan la mayor parte de los impactos ambientales, económicos y sociales asociados a la crisis climática, ya que se ven más afectadas por la falta de agua y saneamiento y asumen la mayor parte del trabajo doméstico a medida que disminuyen los recursos hídricos, como recogen los demás expertos consultados. Según Plan International, una ONG que defiende la educación e igualdad de las niñas y los derechos de la infancia, la crisis climática ha generado “el problema de equidad intergeneracional más importante de nuestro tiempo”. Esto se debe a que las niñas “tendrán que vivir durante más tiempo las consecuencias de la emergencia climática, pero sienten que no pueden participar en los procesos de toma de decisión”. Aunque miles de millones de personas en todo el mundo han conseguido acceso a servicios de agua potable y saneamiento en las últimas décadas, las Naciones Unidas alertan de que “el cambio climático y la contaminación han incrementado la presión sobre las fuentes de agua”. Según datos de 2015, “2.100 millones de personas carecen de acceso a servicios seguros de suministro de agua potable” y “cerca de 2.400 millones de personas dependen del agua recogida en pozos y manantiales sin protección”. En este sentido, ONU Mujeres actúa para facilitar agua y saneamiento mediante políticas y programas que les permitan ”tener más tiempo para obtener ingresos y acceder a la educación en condiciones sanitarias dignas”. También te puede interesar: Carolina Herrera recibe premio en honor a su lucha por el empoderamiento de la mujer Entre ellos destaca un proyecto impulsado en el árido condado de Turkana, en el norte de Kenia, donde “las mujeres tienen que caminar cada vez más kilómetros al día para recoger agua”. Esta situación, “que afecta directamente a sus medios de subsistencia”, ha motivado la intervención de ONU Mujeres para asegurar que todas las acciones destinadas a enfrentar la sequía “tomen en consideración las vulnerabilidades particulares de las mujeres y las niñas”. Fuente: EFE