"Transformar el dolor en propósito". Esa fue la premisa que surgió en Linda Romero, hace cuatro años, durante la pandemia. Fue en ese entonces cuando nació la organización sin fines de lucro Mujeres Reales, una propuesta para el empoderamiento de las mujeres a través de la gestión de sus emociones, proporcionando herramientas para alcanzar y ejercer liderazgo femenino que logre transformar sus vidas, para generar una nueva perspectiva del rol de la mujer en la sociedad. En la actualidad, Mujeres Reales está conformada -desde hace dos años- como una fundación que organiza congresos de empoderamiento, charlas y talleres de liderazgo femenino; servicio social y apadrinamiento a fundaciones; entre otras actividades. La iniciativa nació antes de la pandemia, en Ibarra. “Fue un 13 y 14 de marzo, cuando tras hablar con la alcaldesa de ese entonces, surgió la idea de hacer un evento con herramientas que ayuden a mejorar la salud emocional de las mujeres. Logré entender que las situaciones sentimentales y laborales merman mucho e invisibilizan al punto en el que solamente queremos vivir desde la superficialidad, desde la apariencia”, menciona. Es por eso que ahora uno de los ejes en los cuales trabaja Mujeres Reales es el amor propio, a través del fomento de la autoestima y la confianza; así como la red de apoyo y empoderamiento, promoción de la equidad de género y la inspiración a través del ejemplo. También te puede interesar: Representación de la mujer en la publicidad más allá del hogar Linda recuerda que cuando el mundo se “paralizó” por la pandemia, se encontraba deprimida. Entonces ocurrió un evento que cambió su perspectiva cuando una joven de Yantzaza (Zamora Chinchipe), que asistió a uno de sus eventos, le llamó: “Me contó que su madre, que fue con ella a un congreso, falleció con Covid-19, y gracias a lo que aprendió en ese evento, ahora puede sacar adelante ahora a sus hermanas”. Fue entonces cuando sintió el impacto que puede generar en las personas y decidió contactar a algunas personalidades de televisión, como Úrsula Strenge, para organizar nuevos encuentros para fortalecer emocionalmente a las mujeres. “Hice el segundo congreso ese mismo año, en octubre en Guayaquil. Este fue el punto céntrico de la pandemia y donde se me abrieron las puertas. Comencé a trabajar con el tema de mujeres en territorio, dándoles apoyo con charlas y webinars. El congreso fue transmitido a nivel internacional, con más de 25 conferencistas y desde ahí se generó el propósito de hacer comunidad”, detalla. Tras organizar varios cafés virtuales, consolidó la organización a través de células en diferentes ciudades donde hoy tienen presencia, como Machala, Cuenca, Guayaquil, Ibarra, Quito. Mientras trabajaban en temas de educación financiera y empoderamiento femenino, impulsaron a las mujeres para que lideren sus emprendimientos. “Sacamos una tarjeta de economía circular solidaria, que en un primer inicio aglutinó a nuestras mujeres reales de sus negocios. Entre nosotras hacíamos la publicidad para promover la venta de sus productos”. Linda asegura que Mujeres Reales no es una fundación sólo de mujeres, es de familias ya que trabajan por la integridad del ser humano. “Básicamente nuestro propósito hoy es mejorar la salud emocional de las mujeres, porque entendemos que empoderar a una mujer es empoderar a una familia”. Hasta el momento ha impactado la vida de 20.000 mujeres en Ecuador, gracias al apoyo de empresas privadas. Otro de los pilares es devolver esa visibilidad a las mujeres, entendiendo que su vida es inspiración, no solo por sus logros académicos, profesionales y sociales. “El objetivo es hacerlas entender que cada una puede tener la vida que quiere tener y para ello es necesario dejar la victimización, cambiar desde dentro. Cuando logras sincerarte contigo misma, cuando sabes lo que vales lo puedes proyectar”, menciona. También realiza eventos para apoyar otras causas de responsabilidad social con niñas, adolescentes y mujeres en estado de vuleneravilidad.