Diversos estudios demuestran que aumentar la diversidad de género y empoderar a las mujeres, tanto como colaboradoras como consumidoras, impulsa la rentabilidad, la productividad y la eficacia empresarial. El Banco Mundial señala que la productividad por trabajador podría aumentar hasta un 40% si se eliminan todas las formas de discriminación contra las trabajadoras y gerentes. Además, alcanzar la igualdad de género podría añadir USD 12 billones a la economía global, impactando directamente en el sector privado al crear un mercado más grande y sacar a millones de mujeres y niñas de la pobreza. La evidencia es clara: empoderar a las mujeres y fomentar la diversidad de género dentro de una empresa genera mejores resultados comerciales. También te puede interesar: 152 años tomará alcanzar la igualdad económica entre hombres y mujeres Responsabilidad corporativa y talento En el contexto actual, las empresas buscan propósitos más allá de la mera rentabilidad, y la igualdad de género se ha convertido en un componente fundamental de la responsabilidad corporativa. Esto no solo mejora el mundo, sino que también resulta en beneficios tangibles para los negocios. Los lugares de trabajo que ofrecen flexibilidad y apoyo a empleados con responsabilidades familiares atraen y retienen talento, lo cual es crucial para la productividad y el éxito a largo plazo. El papel del sector privado Las empresas tienen el poder de liderar el cambio hacia la igualdad de género más rápido que el gobierno. Al asegurar igualdad de oportunidades laborales, proporcionar apoyo para el avance profesional y al eliminar políticas discriminatorias, el sector privado puede derribar barreras sistémicas y acelerar el progreso hacia un entorno laboral más inclusivo. Las decisiones diarias tomadas por gerentes de fábrica, recursos humanos y otros departamentos tienen un impacto significativo en la lucha por la igualdad de género. A pesar de los avances en la educación y la participación de las mujeres en la fuerza laboral, su representación en altos cargos empresariales sigue siendo baja. Sin embargo, el equilibrio de género en todos los niveles de las empresas ha demostrado ser beneficioso. Las empresas con juntas directivas equilibradas en términos de género tienen casi un 20% más de probabilidad de lograr mejores resultados comerciales. Además, los lugares de trabajo con políticas inclusivas presentan un aumento de hasta el 63% en rentabilidad y productividad. La diversidad como ventaja competitiva La diversidad de género en la gestión es esencial para el rendimiento competitivo de las empresas, especialmente en el clima económico incierto de hoy. Las investigaciones muestran que los equipos inclusivos toman mejores decisiones comerciales hasta un 87% de las veces. Las empresas con baja diversidad de género y racial tienen un 29% más de probabilidades de obtener menores ganancias, lo que subraya la importancia de un liderazgo diverso. “Las mujeres y las niñas no pueden darse el lujo de esperar más”: una breve pero poderosa guía para entender el ODS 5 En 2015, reconociendo la naturaleza global de desafíos como la pobreza, la desigualdad y el cambio climático, los Estados Miembros de la ONU adoptaron universalmente la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La Agenda abarca tres elementos centrales: crecimiento económico, inclusión social y protección ambiental. Juntos, estos principios interconectados forman la base de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que proporcionan un plan para el progreso en todas las áreas de la vida. Si bien el género está entrelazado a lo largo de los ODS -ya que se sitúa en la intersección de cuestiones económicas, sociales y ambientales- tiene su propio objetivo, el ODS 5, que nace con la ambición de lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas.