Actualmente, la visibilidad de su participación ha reflejado un número mayor de emprendedoras, ejecutivas de altos cargos, presidentas de países o directoras para grandes compañías. La igualdad de oportunidades en educación, las mejoras en las condiciones laborales y la lucha contra la discriminación han impulsado el liderazgo femenino como pilar fundamental dentro de la cultura y la diversidad organizacional actual. En Latinoamérica existen muy buenos ejemplos en países como Brasil, Colombia, Costa Rica y Uruguay, territorios en los que el índice de progreso de mujeres emprendedoras ha llegado a superar a economías como España, Francia, Alemania y Reino Unido. De acuerdo con el reporte de Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2020-21, los tres países latinoamericanos con mayor porcentaje de mujeres emprendedoras en su fase inicial del negocio son Colombia con 30,2%, Panamá con 29,1% y Guatemala con 25,5%. Con estas cifras en aumento, y considerando que existen cada vez más mujeres en un rol de liderazgo, resulta importante resaltar algunos principios que permitirán a las mujeres empresarias formarse para ser mejores guías de sus equipos. De esta forma, la visión de James Kerr, quien enumera pasos importantes de su libro ‘Legado, 15 lecciones sobre liderazgo’, a continuación algunos de los más importantes: 1. Liderar con un propósito: Ser un buen líder y tener un buen equipo de trabajo es solo una parte de la ecuación del éxito, es importante tener claro que los colaboradores de una organización deben estar en la misma página para ayudar a formar grupos sólidos. En este sentido, es necesario comprender los objetivos en común. 2. Objetivos claros: Muchas veces contar con buenas habilidades puede resultar ineficiente si no se sabe lo que se quiere conseguir. El ¿por qué? y ¿para qué? Son preguntas primordiales para sentar las bases de esta construcción de un propósito. 3. Delegar funciones: Los líderes crean líderes. Las compañías y equipos exitosos tienen líderes en todas sus áreas, que deleguen responsabilidades y ayuden a su equipo a delegar en forma efectiva. 4. Crear un entorno de aprendizaje: Los líderes son maestros. Las compañías quieren equipos de trabajo motivados, personas con deseo de aprender y desarrollarse, que se esfuercen constantemente por mejorar. Animar activamente al personal a compartir y ser mentores, al tiempo que mantienen un entorno competitivo donde el conocimiento y el aprendizaje son factores de automotivación. También te puede interesar: Mujeres emprendedoras y su legado en la sociedad 5. Mantener la cabeza fría: En los negocios siempre hay una demanda de competencia, un buen líder es capaz de tomar las decisiones bajo presión, lo que le dará mayores posibilidades de éxito a la empresa y al equipo. La toma de decisiones es una habilidad difícil de aprender y se desarrolla con el tiempo; mantener la calma cuando la tensión aumenta es un gran paso en la dirección correcta. Cuando se entiende que el buen liderazgo se construye constantemente, la visión del líder se transforma. Las mujeres líderes deben no solo adquirir habilidades que guíen su desarrollo personal, sino también activamente ser motores de su crecimiento profesional. Fuente: SAP