El proyecto “Desarrollo piloto de modelo organizativo-tecnológico de transición agroecológica en las chakras andinas de UNORCAC gestionadas por mujeres indígenas” fue seleccionado dentro del mecanismo AgroConCiencia, obteniendo fondos no reembolsables para su ejecución. Esta estrategia está orientada a reducir el uso de plaguicidas peligrosos en las zonas rurales, proteger la salud humana y preservar la biodiversidad a través de prácticas productivas más sostenibles. La iniciativa beneficiará directamente a 60 productoras de chakras andinas —término kichwa que se refiere a parcelas agrícolas—, con la meta de disminuir en un 30% el uso de agroquímicos en sus predios. Para ello se instalarán composteras y biofábricas grupales que permitirán la producción de 30 toneladas de compost y 1.500 litros de biofertilizantes, herramientas clave para fortalecer la transición hacia la agricultura ecológica sin químicos sintéticos. También puedes leer: Galápagos libera tortugas gigantes en la Isla Floreana después de 200 años. La iniciativa es uno de las 13 proyectos comunitarios apoyados con un total de USD 459.000, parte del portafolio nacional del mecanismo AgroConCiencia. En conjunto, estas acciones beneficiarán a 3.887 personas, de las cuales 2.099 son mujeres, y se complementan con siete iniciativas académicas respaldadas con USD 240.000. La cooperación interinstitucional entre el PNUD, las autoridades ambientales y agropecuarias, y la Unión de Organizaciones Campesinas de Cotacachi (UNORCAC) evidencia un enfoque que combina conocimientos tradicionales con innovación tecnológica. Esta sinergia busca no solo la reducción de insumos químicos, sino también el fortalecimiento de capacidades locales y la gestión sostenible de los recursos naturales. El proyecto en Cotacachi representa un modelo replicable de agricultura sostenible en Ecuador, donde las mujeres rurales desempeñan un papel central en la promoción de técnicas productivas saludables y resilientes. La aplicación de prácticas agroecológicas ancestrales, junto con la formación técnica y apoyo financiero, apunta a consolidar sistemas productivos que resguardan la salud, la biodiversidad y la equidad de género en el sector agrícola. Fuentes: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.