La brecha de las mujeres en las carreras STEM es aún más grande cuando se trata de mujeres indígenas. Sin embargo, existen referentes que han roto barreras estructurales y hoy son lo que soñaron ser cuando eran niñas. Beliza Coro, florecer en medio de la dificultad Beliza nació en la comunidad indígena Puruwá, ubicada en las montañas de los Andes ecuatorianos. Hoy, se desempeña como Jefa de Políticas de Inclusión Digital en Telefónica Hispanoamérica. Su trabajo consiste, entre otras cosas, en cerrar brechas digitales. Tiene más de 10 años de experiencia en el sector de telecomunicaciones y ha liderado proyectos de Innovación Sostenible del Grupo Telefónica para América Latina. Su historia inspira a las nuevas generaciones de niñas -especialmente indígenas- para romper barreras estructurales y estudiar carreras STEM (acrónimo en inglés que hace referencia a Science, Technology, Engineering and Mathematics es decir ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Las mujeres -en general- históricamente han estado relegadas de este campo de estudios, representando porcentajes menores en instituciones académicas y en el ámbito laboral. Cuando se trata de mujeres indígenas, el porcentaje disminuye aún más. Beliza es la primera mujer de su comunidad en obtener un título de derecho de su comunidad. Se graduó en esta carrera en la Universidad San Francisco de Quito y el Keene State College, USA. Tiene un Master of Law por el IE University – Instituto de Empresas y un Máster por la Universidad Carlos III de Madrid. Actualmente cursa un PhD en derecho en temas de inclusión, género y desarrollo. Además ha estudiado en Israel, Estados Unidos, España y el Reino Unido. La entrevista con Beliza Coro para Revista Ekos Violeta, empieza con una conversación acerca de la importancia de la representación. Mientras habla, sus ojos evidentemente se inundan de orgullo y emoción. Menciona que en los últimos meses se ha encontrado con niñas y adolescentes que vienen de realidades difíciles quienes le han hecho sentir honrada y agradecida por ser su inspiración. “Tal vez sus vidas estaban destinadas a cosas muy limitadas. Pero la vida me ha permitido motivarles a través de mi historia, que ha sido contada en diferentes plataformas. Tengo un pasado de trabajo infantil, de vida de la calle, de necesidad y todo tipo de violencia. Pero acceder a la educación, me cambió la vida”, menciona. También te puede interesar: Por más niñas & mujeres en las carreras STEM un análisis de Ecuador y el mundo El camino para llegar a donde hoy está no fue fácil. Venció muchas dificultades. Pero mientras lo recorría, el panorama se iba aclarando. Al ser consultada sobre las razones por las que escogió el Derecho como carrera universitaria, ella responde: “Porque creo que tiene un componente humano, que te permite ser consciente sobre tus derechos pero también sobre cuáles son los derechos de otras personas que están en situación de vulnerabilidad y a las que tú les puedes dar una mano. Pero sobre todo escogí la carrera de Derecho porque cuando terminé el colegio me decían que era imposible que una mujer indígena de bajos recursos económicos, con todas las interseccionalidades que se cruzaban en su vida, llegue a ser abogada”, recuerda. Afortunadamente, también habían voces que le decían lo contrario. Recuerda que habían quienes desde niña le recordaron que ella puede, que es capaz, que es valiente. “Cuando te van abonando de esa manera, cuando te ves como una planta en crecimiento, dices “sí puedo”, entonces empecé a tocar muchas puertas, a ver qué becas podrían darme para estar en la universidad y gracias a la unión de muchas fuerzas, lo logré. Pero entre las grandes motivaciones, la más grande era marcar un precedente. Abrir caminos es lo que siempre me ha motivado, ayudar a otras niñas, a otras jóvenes para que estén en esos espacios”. En un mundo donde la brecha de género en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) sigue siendo una realidad, iniciativas como Warmi STEM se han convertido en una luz de esperanza para muchas mujeres indígenas en Ecuador. Este colectivo busca abrir oportunidades para niñas y jóvenes de pueblos y nacionalidades indígenas, permitiéndoles desarrollar su potencial en campos tradicionalmente dominados por hombres. El nacimiento de Warmi STEM Warmi STEM nació en 2018 en una comunidad indígena ecuatoriana, pero su consolidación llegó en 2020 con la incorporación de un equipo multidisciplinario de mujeres comprometidas con la equidad en la ciencia. Leticia Tituaña, una de las integrantes, destaca que la iniciativa surgió al ver cómo la ciencia podía ponerse al servicio de la comunidad. Inspirada por un mentor universitario, comprendió que el conocimiento científico podía generar un impacto real en el desarrollo de su entorno. El colectivo está conformado por profesionales con diversas trayectorias. Melissa Chávez, bióloga especializada en biotecnología vegetal y agronegocios, dirige un proyecto de mujeres en STEM desde la GIZ; Tamia Sisa, del pueblo Kichwa Zaraguro, estudió agronomía en Costa Rica con una beca completa y encontró en Warmi STEM un espacio de crecimiento y transformación. Lizeth Burga, Kichwa Otavalo, estudió Ciencias de la Vida Humana en Escocia y ahora es docente en su comunidad. Junto a ellas, Toa Quindi, ingeniera ambiental del pueblo Cañari, y otras mujeres con diversas especializaciones han impulsado la organización. Un espacio de representación y apoyo Uno de los principales desafíos que Warmi STEM busca superar es la falta de referentes femeninos en la ciencia. “Cuando se pregunta por mujeres en STEM, siempre mencionan a extranjeras pero pocas veces a científicas indígenas o ecuatorianas”, comenta Leticia. La representación es clave para que las niñas y jóvenes de comunidades indígenas se visualicen en estos campos y encuentren el impulso necesario para seguir una carrera científica. Además de la representación, la iniciativa funciona como una red de apoyo. Muchas de sus integrantes son la primera generación en sus familias en acceder a la educación superior. Esto no solo representa un logro personal, sino una gran responsabilidad. “Cuando nos posicionamos como líderes en nuestras comunidades, asumimos el compromiso de abrir caminos para quienes vienen después de nosotras”, menciona Lizzete. Desafíos y lucha contra estereotipos Uno de los mayores obstáculos que enfrentan las mujeres indígenas en STEM es la carga de roles tradicionales de género. En muchas familias, las mujeres siguen siendo vistas como responsables del hogar y el cuidado de los hijos, lo que limita su acceso a oportunidades académicas y profesionales. “Nosotras no solo enfrentamos la brecha de género en la ciencia, sino una triple discriminación por ser mujeres, indígenas y, en algunos casos, madres”, explica Sisa. Para combatir estos estereotipos, Warmi STEM organiza actividades como el Campamento Warmi STEM, un espacio de empoderamiento donde mujeres indígenas pueden conectar con referentes, recibir mentorías y fortalecer su confianza en la ciencia y la tecnología. A través de este tipo de iniciativas, buscan demostrar que es posible combinar la identidad cultural con la innovación y el desarrollo profesional. El impacto de Warmi STEM y el futuro de la iniciativa El impacto de Warmi STEM ha sido significativo, no solo a nivel individual sino también comunitario. Las participantes han podido acceder a oportunidades internacionales, aplicar sus conocimientos en beneficio de sus comunidades y convertirse en referentes para nuevas generaciones. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer. La falta de apoyo gubernamental y la escasa visibilidad de mujeres indígenas en la ciencia siguen siendo barreras importantes. “Estamos haciendo el trabajo que debería estar haciendo el Estado”, mencionan. A pesar de esto, el colectivo sigue creciendo y consolidándose como una plataforma esencial para la equidad en STEM. El compromiso de Warmi STEM es claro: seguir empoderando a mujeres indígenas en la ciencia, derribando estereotipos y construyendo un futuro más inclusivo donde las voces y conocimientos ancestrales sean valorados como parte fundamental del desarrollo científico y tecnológico del país.