En junio de 2024, la organización Mujeres por Ecuador informó que solo el 15% de las mujeres ocupa cargos directivos en el país, basado en un informe de Deloitte, que además reveló que el rol femenino tiene mayor visibilidad en las ONG, superando el 50%. En las últimas décadas, Ecuador ha presenciado avances en cuanto a la participación de las mujeres en los cargos directivos, un tema crucial en la lucha por la igualdad de género. Sin embargo, si bien las mujeres han logrado ocupar puestos de liderazgo en diversas industrias, aún persisten barreras estructurales que limitan su presencia en los niveles más altos del sector empresarial y gubernamental. “A nivel global, la participación de las mujeres en cargos directivos ha mejorado, pero aún persiste una subrepresentación. Según el Informe Mundial de Género 2023 del Foro Económico Mundial, las mujeres ocupan sólo el 29,3% de los puestos de liderazgo empresarial a nivel mundial. En Ecuador, el panorama refleja una situación similar: el BID indica que en 2022, las mujeres ocuparon el 27% de los puestos de liderazgo en el país, lo cual evidencia que aún existe una brecha significativa”, analiza Tania Pazmiño, Presidenta del Consejo Violeta de la Cámara de Comercio de Quito, el cual -asegura- está trabajando activamente en reducir esta brecha mediante capacitaciones y la promoción de mujeres emprendedoras. Pazmiño menciona que existe una brecha clara en la participación femenina en cargos directivos. Cita que el Informe Global de Igualdad de Género de 2022 del Foro Económico Mundial, señala que en América Latina, la brecha de género en liderazgo empresarial era de un 23,3%. “Para cerrar la misma, es necesario implementar políticas que favorezcan la igualdad de oportunidades, como programas de mentoría para mujeres, cuotas de género en juntas directivas, políticas laborales flexibles y capacitaciones sobre liderazgo”, resalta. Por otro lado, la organización Mujeres por Ecuador, en junio del 2024, anunció que solo el 15% de mujeres tiene cargos directivos en el Ecuador. Estos datos se basaron en información presentada en un informe de la empresa Deloitte que además reveló que “el rol femenino tiene mayor visibilidad en las ONG, por encima del 50%”. Existen muchas razones por las cuales existe esta desigualdad en todo el mundo. Históricamente, las mujeres han estado relegadas de cargos directivos, aún cuando se trata de empresas familiares. Esto porque se han enfrentado a situaciones de violencia en diferentes aspectos: físico. psicológico, político, patrimonial, entre otros. Y aunque hay avances en ciertas esferas de la sociedad, hay grupos que continúan siendo segregados por temas raciales, de identidad sexual o de género. Varias barreras que vencer Para Francisco Jarrín, Presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil (CIG), dicha brecha se produce por factores como las barreras estructurales, es decir las normas y leyes que desincentiva la contratación de mujeres frente a los hombres. Por ejemplo, es un fenómeno que suele asociarse con los permisos parentales que son más laxos para los hombres e incluso inaplicables para ellos. Otro factor son los sesgos, estereotipos y roles de género, los cuales pueden ser promovidos tanto por hombres como mujeres, estableciendo que las mujeres deben dedicarse al cuidado de los hijos mientras que los hombres pueden tener roles con un mayor liderazgo en las empresas. También puede ser por falta de contactos, ya que las mujeres suelen tener menor acceso a redes de contactos que faciliten el ascenso laboral. “Sin embargo, es importante destacar que no puede juzgarse a priori, que en cualquier espacio en el que existen estas brechas se debe a alguno de estos factores; las preferencias personales ajenas a influencias de terceros también tienen un peso significativo. Por ello, hay que evaluar correctamente cada caso y evitar generalizaciones equivocadas”, menciona. El informe “Women in the Workplace 2024”, realizado por McKinsey en colaboración con LeanIn.Org, celebró este año su décimo aniversario analizando los avances de las mujeres en el ámbito laboral y los desafíos persistentes. A lo largo de esta década, más de 1.000 empresas y 480.000 empleados participaron, brindando una visión integral de la situación. Aunque se han dado progresos notables, como el aumento del 17% al 29% en la representación femenina en puestos de alta dirección en este grupo, la paridad está lejos de alcanzarse. De acuerdo a los resultados, las mujeres siguen subrepresentadas en todos los niveles de la jerarquía corporativa, especialmente las mujeres de color, que enfrentan mayores barreras. Además, las mujeres continúan teniendo dificultades para obtener promociones a roles gerenciales, fenómeno conocido como el “escalón roto”, lo que limita su progreso en niveles superiores. Por cada 100 hombres promovidos a manager en 2024, solo 81 mujeres lo lograron, con tasas aún más bajas para mujeres de color. El informe resalta que, si bien las empresas han implementado políticas para apoyar a las mujeres, estas son insuficientes. Programas de mentoría y desarrollo de carrera específicos para mujeres han disminuido, y el compromiso con la diversidad de género y racial está en declive. Se proyecta que la paridad para las mujeres blancas en este ámbito se alcanzará en 22 años, pero para las mujeres de color tomará cerca de 50 años. Retos a los que se enfrentan las mujeres al acceder a puestos de liderazgo Existen muchos desafíos por delante, cuando las mujeres tratan de asumir un puesto de liderazgo. Para Tania Pazmiño, la brecha en la participación de las mujeres en cargos directivos tiene varias causas. Entre ellas, los sesgos de género y los estereotipos culturales siguen jugando un papel clave. Según el informe “Women in the Workplace 2022”, las mujeres enfrentan mayores barreras para avanzar en sus carreras debido a responsabilidades familiares desiguales, la falta de redes de apoyo y la falta de modelos femeninos en roles de liderazgo. En Ecuador, los estudios del INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) muestran que el 57,7% de las mujeres trabajan en sectores tradicionalmente asociados a su género, lo cual limita su avance a puestos de liderazgo. También te puede interesar: Daniella Álvarez: "Mis cicatrices son el mapa de mis batallas" Uno de los factores que aportan a la violencia de las mujeres, es el del cuidado no remunerado del hogar, ya que históricamente se les ha otorgado este rol y a pesar de la inserción de la mujer al mundo laboral, este tema suele representar un doble trabajo. Según ONU Mujeres, el trabajo de cuidados no remunerado es esencial para el funcionamiento de la economía, pero a menudo no se contabiliza ni se reconoce. En todo el mundo, las mujeres -en especial, las pertenecientes a grupos racializados, migrantes y de bajos ingresos- realizan más de tres cuartas partes del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Si continua a este ritmo, en 2050, a escala mundial, las mujeres seguirán dedicando casi 2,5 horas diarias más que los hombres al trabajo de cuidados no remunerado, si continúa la tendencia actual. El impacto es tal que si al trabajo no remunerado realizado por las mujeres se le asignara un valor monetario, este sería superior al 40% del PIB en algunos países según estimaciones conservadoras. Por otro lado, cerrar las brechas existentes en las políticas de cuidados y ampliar los servicios de cuidados mediante trabajo decente puede crear casi 300 millones de empleos para 2035, lo que contribuiría a reducir las desigualdades de género en el empleo y generaría importantes beneficios sociales y económicos. Por otro lado, las mujeres no gozan de los mismos beneficios y condiciones en todo el mundo ya que su situación varía dependiendo del lugar donde viven. En todo el mundo, más de 2.700 millones de mujeres están sujetas a restricciones legales que les impiden gozar de la misma libertad de elección de trabajo que los hombres, de acuerdo a datos de ONU Mujeres. ¿Por qué empoderar a las mujeres en cargos directivos? “Empoderar a las mujeres en cargos directivos es crucial para impulsar el crecimiento económico y la competitividad empresarial. Un estudio de Catalyst de 2020 reveló que las empresas con más mujeres en puestos directivos tienen un 34% más de retorno de la inversión”, menciona Pazmiño. Por otro lado, en Ecuador, el BID también reporta que las empresas con mayor diversidad de género en la alta dirección tienen un 15% más de probabilidades de generar rentabilidad por encima del promedio de la industria. Para Francisco Jarrín, empoderar a las mujeres en cargos directivos no solo es una cuestión de equidad, sino también de eficiencia y competitividad debido a que diversos estudios han demostrado que las organizaciones con mayor diversidad de género en sus altos mandos tienden a tener mejor rendimiento financiero, mayor innovación y una mejor capacidad de adaptación a los cambios del mercado. Además, el empoderamiento femenino contribuye a crear un entorno empresarial más inclusivo, donde el talento se valora independientemente del género, y se potencia una visión más integral y diversa en la toma de decisiones. “Es importante destacar que el beneficio que la diversidad de género puede ofrecer no se deriva de diferencias innatas entre hombres y mujeres, sino de la inclusión de una mayor variedad de experiencias, enfoques y antecedentes que permiten a las organizaciones innovar y adaptarse mejor al entorno cambiante del mercado”, menciona. Según la Organización Internacional del Trabajo, en un informe presentado en 2019, la diversidad de género contribuye a mejorar los resultados empresariales y facilita la atracción de profesionales con talento. En el informe titulado “Las mujeres en la gestión empresarial: Argumentos para un cambio”, figuran los resultados de encuestas realizadas en casi 13.000 empresas de 70 países. Más del 57% de las empresas participantes señalaron que sus iniciativas a favor de la diversidad de género contribuyen a mejorar su rendimiento empresarial. En casi tres cuartas partes de las empresas que promovieron la diversidad de género en cargos directivos se registró un aumento de su beneficio del 5% al 20%, porcentaje que en la mayoría de las empresas osciló entre el 10% y el 15%. Aunque hay avances, se requieren compromisos desde el mundo empresarial para acortar estas brechas. La implementación de políticas de igualdad de género, como programas de mentoría, cuotas en juntas directivas y la promoción de una mayor participación femenina en industrias tradicionalmente dominadas por hombres, será clave para reducir estas desigualdades. El desarrollo de habilidades blandas, como la comunicación, liderazgo y gestión del tiempo, es cada vez más valorado por las empresas durante la selección de personal, destacando la importancia de estas competencias interpersonales en las mujeres. Francisco Jarrín, Presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil “Desde la Cámara de Industrias de Guayaquil, estamos profundamente comprometidos con la promoción de la igualdad de género y la inclusión de mujeres en todos los niveles de la industria. Un claro ejemplo de este compromiso es la creación del “Comité Pro-Inclusión de la Mujer en la Industria Ecuatoriana”, una iniciativa clave respaldada por empresas como Arca Continental, Bimbo, Duragas, Holcim, Mabe, Nirsa, Latam Airlines y Plastigama. Este comité tiene como objetivo implementar una estrategia de género con propuestas de valor a largo plazo, fomentando la participación activa de las mujeres en cargos directivos y en puestos de trabajo no tradicionales dentro de la industria. Tania Pazmiño, Presidenta del Consejo Violeta de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ). “La Cámara de Comercio de Quito, a través del Consejo Violeta, ha desarrollado múltiples programas y proyectos enfocados en la equidad de género. Con más de 1.600 mujeres graduadas de proyectos de cooperación internacional como AWE con la embajada de Estados Unidos, WE3A: fortaleciendo a mujeres en cadenas productivas junto a BID Lab del Banco interamericano de Desarrollo y Mujer Autónoma como el primer programa de capacitación a mujeres comerciantes con seguridad con enfoque de género. Además contamos con mas de 150 embajadores del sector privado, público y multilaterales a nivel local y regional que apoyan estos proyectos y nuevas iniciativas”. Por: Cristina Guevara