Desde comienzos del 2019, María Pía Orihuela, ingeniera industrial, asumió la Gerencia General de Roche Ecuador gracias a una trayectoria de 20 años en la industria farmacéutica en países como Bolivia, Venezuela, México y EE.UU. Su paso por latinoamérica le hizo entender las necesidades del sector: para ella, la mayor exigencia es el acceso a la salud en toda su ruta: diagnóstico, tratamiento y una posible cura. Es por esta razón que uno de sus ejes estratégicos frente a la compañía farmacéutica es justamente la búsqueda de ese acceso entendido como un trabajo conjunto de muchos actores (incluido el gobierno). “Estamos para ayudar para que este sistema de salud sea sostenible para que los pacientes tengan un verdadero acercamiento”. El otro objetivo estratégico de su gestión es la innovación centrada en el paciente como eje central. Todo este trabajo, hace que Roche se ajuste al ODS 3: Salud y Bienestar. Sin embargo, la compañía tiene impacto en otros Objetivos de Desarrollo Sostenible como el ODS 5, equidad de género a través de un trabajo conjunto por una igualdad de oportunidades: “En Roche, 2 de cada 3 gerentes son mujeres y nos sentimos orgullosos de eso”. En 2018, fue considerada como una de las mejores compañías para trabajar para mujeres en Ecuador, reconocimiento de Great Place to Work Ecuador. Para la Gerente, el trabajo por las mujeres debe ser continuo para conseguir un equidad de género. Cree firmemente que a la mujer se le debe ayudar y empoderar, porque muchas veces las responsabilidades que tienen son múltiples. “Se espera de nosotros muchísimo”, dice. Trabaja también en acciones de Responsabilidad Social Corporativa con el cuidado ambiental, alineándose así al ODS 13 Acción por el clima y con el Cuidado del Agua (ODS 6). Se encuentra en evaluación para conseguir una certificación como empresa B, como Fondo de desarrollo Suizo. “El siguiente paso será seguir cerrando brechas”, comenta. Tiempo atrás, las mujeres no teníamos la presencia actual en la vida laboral. Nuestras madres y abuelas lucharon por un espacio en el que ahora podemos decidir si queremos participar o no. Como mujeres, nos enfrentamos a retos diferentes y “etiquetas” que nos pone la sociedad, como: diferencias en la forma en la que se nos evalúa o los criterios para promovernos; o la maternidad: momento donde la mujer siente que debe decidir entre ser una buena madre o una buena profesional. Desde mi experiencia, puedo contar mil historias asociadas al hecho de ser mujer, y estos retos me impulsaron a crecer, a apuntarme para las posiciones que quería y pedir a mis jefes oportunidades. Sumado a esto, la visión de apertura de una empresa como Kimberly-Clark, me permitió ir ascendiendo a posiciones de liderazgo en mi carrera. Contamos con políticas como la de flexibilidad Cool Working que, brinda apoyo a las madres con días adicionales a los que otorga la ley en su permiso de maternidad. También, para las mujeres que deben viajar por trabajo durante en su periodo de lactancia, se les paga el viaje al hijo o hija y a una persona que la acompañe y ayude. Complementariamente, ofrecemos pañales y pañitos húmedos gratuitos a nuestras colaboradoras los primeros dos años de vida de su bebé. Monitoreamos que las prácticas internas mantengan equidad, y la creación de espacios donde las personas se destaquen por su desempeño. Así desarrollamos el programa de Top Talents (personas que se destacan por su trabajo y potencial) y para mí es un orgullo ver que, en Ecuador, más de la mitad de estos, son mamás. Como empresa, reconocemos el importante papel de las mujeres en funciones de liderazgo y fomentamos su crecimiento profesional. Somos parte de la lista Forbes de Mejores Empleadores para las Mujeres, y somos una de las compañías con un rating de 100 en el Human Rights Campaign’s 2018 Corporate Equality Index. Como mujer líder, creo en la importancia del balance en nuestros roles.