Pero estas contribuciones han estado -en gran medida- invisibilizadas. Lo cierto y afortunado es que estamos viviendo una revolución, no solo digital, sino también social. El reconocimiento de la diversidad de género en el ámbito tecnológico está en aumento, y cada vez más mujeres están logrando destacarse en este sector. Dentro de Ecuador, hay ejemplos elocuentes que respaldan esta afirmación: Jennifer Samaniego, primera mujer ecuatoriana en recibir el premio mundial como “Inspiring Leader” dentro de los premios Women That Build Awards de Globant; Silvia Ramos, Country Manager SONDA Ecuador; Pierangela Sierra, CEO de Tipti, Estephanie Sánchez; Gerente Regional UANATACA, son algunos de los muchos ejemplos de mujeres que no solo han alcanzado el éxito en la tecnología, sino que también lideran iniciativas para motivar a otras mujeres en la industria. También te puede interesar: Rol de la mujer en la sostenibilidad: Impulso y transformación Una de estas iniciativas es ‘Tipti Tech Academy’, un programa diseñado por Tipti para abordar los persistentes desafíos de desigualdad de género en el acceso y uso de la tecnología en América Latina, con un enfoque específico en Ecuador. Este programa tiene como objetivo capacitar a más mujeres en habilidades tecnológicas, proporcionando formación y recursos para que puedan ingresar y avanzar en el campo de la tecnología. Estas iniciativas, junto con el aumento del 10% en la matriculación femenina en disciplinas STEM desde el año 2020, según un estudio de la ESPOL, UNESCO y la OIE, representan un progreso notable. Según datos de ONU Mujeres, países como Argentina, Cuba, Panamá y Uruguay han alcanzado cierta paridad en carreras STEM. Y, en Ecuador, esta brecha entre científicos también se acorta: el 41,1% de los investigadores ya son mujeres. “Este cambio se debe en parte a políticas activas de inclusión y al trabajo de numerosas organizaciones y programas educativos que buscan fomentar la participación femenina en estas áreas”, dice Estephanie Sánchez, Gerente Regional UANATACA. Pero aún queda mucho por recorrer para cerrar esta brecha. Para lograrlo, es esencial que se promuevan más figuras femeninas líderes en el sector tecnológico, y esto requiere el compromiso tanto de la ciudadanía como del gobierno, así como del sector privado, en la creación de un entorno que fomente la inclusión y el avance de las mujeres en tecnología. Desde el año 2020, ha existido un aumento del 10% en la matriculación femenina en disciplinas STEM según un estudio de la ESPOL, UNESCO y la OIE. Esta lucha debe continuar porque, en un futuro no muy lejano, no será noticia que una mujer vaya a la luna o que haya paridad de género en una gran empresa de tecnología; será simplemente una realidad más.