Helena Gualinga, representante de mujeres amazónicas defensoras de la tierra Ante este contexto, Helena relató cómo estas mujeres, testigos directas de la devastación causada por las empresas petroleras, decidieron tomar acción. En 2018, realizaron una histórica marcha en frente del Palacio de Carondelet, exigiendo al presidente una reunión para abordar la negligencia estatal y las amenazas de muerte que enfrentaban. Destacó los esfuerzos del colectivo en combatir la violencia de género y fomentar la participación política de las mujeres indígenas, tanto dentro como fuera de las organizaciones indígenas.”A través del fortalecimiento de capacidades y la provisión de herramientas y recursos, buscamos que las mujeres ocupen más espacios de liderazgo”. Fanny Utitiaj, Dirigente de Relaciones Internacionales del pueblo Shuar Arutam Por su parte, Fanny compartió su experiencia personal, narrando cómo las empresas extractivistas han afectado gravemente a su comunidad en Morona Santiago. La entrada de estas empresas no solo contamina el medio ambiente, sino que también genera conflictos sociales y aumenta la violencia de género, por lo que las mujeres y niñas son las más afectadas, enfrentando intentos de abuso y un aumento de la violencia en sus comunidades. "El territorio es como nuestra casa," dijo Utitiaj, subrayando la conexión profunda que las comunidades indígenas tienen con su tierra. Este vínculo es fundamental para su identidad y sobrevivencia. Sin embargo, “las empresas mineras y petroleras, muchas veces sin consultarnos, llegan y destruyen nuestros hogares y tierras”. Las amenazas contra las mujeres indígenas defensoras de la tierra son constantes. Fanny y Helena pronuncian cómo, por el simple hecho de ser mujeres y defensoras del territorio, enfrentan peligros significativos. Estas amenazas no solo provienen de actores externos, sino también de dentro de sus propias comunidades, debido a los conflictos generados por la presencia de empresas extractivistas. Al finalizar, Fanny hizo un llamado urgente para respetar los derechos humanos y de la naturaleza, enfatizando que la protección del territorio es esencial para la sobrevivencia de sus culturas y futuras generaciones.