En esta exploración, nos sumergiremos en las vidas de Sabine Bouchat, una agrónoma tropical belga cuyo destino se entrelazó con la comunidad de Sarayaku, y las hermanas Gualinga, Nina y Helena, dos poderosas voces en la lucha por la protección del Amazonas y los derechos de las comunidades indígenas en Ecuador. A través de sus experiencias y su compromiso, estas mujeres nos recuerdan el vínculo profundo entre la naturaleza y la humanidad, y la importancia de preservar tanto la selva amazónica como las culturas que han florecido en su interior durante milenios. Sabine Bouchat la “primera dama” de Sarayaku Una agrónoma tropical belga de Verviers, nunca imaginó que su viaje por Sudamérica la llevaría a encontrar un hogar tan lejano de su tierra natal.Su conexión con Sarayaku fue instantánea. Una amiga la introdujo en la vida y la resistencia de los habitantes locales, encabezada por una causa noble: proteger la Amazonía y su hogar ancestral de la explotación petrolera. Sabine se enamoró del proyecto y decidió quedarse, comprometida a apoyar a la comunidad con sus habilidades y recursos. Desde entonces, Sabine ha sido una figura central en Sarayaku, trabajando incansablemente en proyectos de educación intercultural-bilingüe y defendiendo el territorio y la cultura indígena. Su compromiso se refleja en sus palabras: "Para Sarayaku, defender la Amazonía es una necesidad para preservar la vida de nuestra gente y del planeta". Después de casarse con José Gualinga, líder y hijo del chamán de Sarayaku, Sabine se convirtió en un pilar fundamental de la comunidad. A lo largo de más de 35 años, ha estado profundamente involucrada en una variedad de proyectos que van desde la promoción de la educación intercultural-bilingüe hasta la defensa del territorio y la cultura indígena en foros internacionales de alto nivel. En 2021, Sarayaku ganó el prestigioso ‘Premio Ecuatorial’, un reconocimiento a las iniciativas y soluciones innovadoras de las comunidades locales y los pueblos indígenas en pro de la naturaleza y el desarrollo sostenible, gracias en gran parte al liderazgo y la contribución de Sabine.Además, en 2019, Sabine fue galardonada con el Trofeo de los Belgas del Fin del Mundo en la categoría solidaria, destacando su compromiso con causas humanitarias y medioambientales. Es así como, en Sarayaku, Sabine descubrió mucho más que un lugar para llamar hogar; encontró un propósito que le encendió el alma.Se convirtió en una defensora apasionada y comprometida de la selva amazónica y su gente, liderando con valentía la batalla contra las fuerzas que amenazaban con destruir este tesoro natural y cultural. Su presencia en la comunidad no solo es un símbolo de solidaridad, sino también una fuente de inspiración para todos aquellos que compartían su causa y su visión de un mundo donde la naturaleza y la humanidad coexisten en armonía. Nina y Helena Gualinga una misión nacida de la esencia misma de la naturaleza Desde temprana edad, las hermanas comprendieron que la selva no era solo un lugar, sino su hogar, su madre protectora, a quien debían cuidar con el mismo amor con el que se protege a un ser querido. Los logros de Nina, como el premio otorgado por el WWF en 2018, y la participación de Helena en cumbres internacionales sobre el cambio climático, son testimonios de su dedicación y valía en esta lucha. Sin embargo, para ellas, el verdadero motor proviene de la sabiduría transmitida por sus abuelos y de la amalgama cultural y educativa que han recibido. Los recuerdos de Nina, jugando en la selva junto a sus abuelos, evocan una infancia marcada por la conexión profunda con la naturaleza y el conocimiento ancestral. Por su parte, Helena ha llevado su mensaje de conservación a distintas latitudes, siendo voz de la Amazonía en el escenario mundial. En Sarayaku, la vida cotidiana está íntimamente ligada a la naturaleza. Sus casas, construidas con materiales de la selva, son testigos de esta relación simbiótica entre el ser humano y su entorno. Pero, detrás del acvtivismo de Nina, se esconde una realidad oscura y dolorosa: fue víctima de abuso psicológico y físico a manos de su ex pareja. Una voz por todas las mujeres silenciadas Lo que comenzó como una relación prometedora pronto se convirtió en un tormento de manipulación y violencia, dejando cicatrices invisibles en el alma de Nina. “Pensé que era amor, pero era miedo. Cada golpe, cada palabra hiriente, me alejaba más de quien era realmente”, confiesa Nina en la rueda de prensa que se llevó a cabo para brindar detalles acerca de la impunidad en este caso. A pesar de tener el coraje de denunciar el abuso ante las autoridades, Nina se encontró con un sistema judicial que parecía incapaz de comprender la gravedad de su situación. Sus denuncias fueron ignoradas y el proceso judicial se estancó, dejándola en un estado de constante revictimización. “Incluso cuando traté de pedir ayuda, sentí que nadie me escuchaba. Mis palabras se perdían en un laberinto de indiferencia y burocracia”, lamenta Nina, con un nudo en la garganta al recordar la sensación de impotencia que la invadía. Incluso después de terminar la relación, la sombra del abuso continuó persiguiendo a Nina, enfrentándola a amenazas y agresiones por parte de su ex pareja. Su determinación por buscar justicia es inquebrantable. “Este no es solo mi combate, es el de todas las mujeres que han sido silenciadas por demasiado tiempo. Es hora de que nuestras voces sean escuchadas, de que nuestras historias sean reconocidas y de que se haga justicia”, declara Nina, con una determinación ardiente en sus ojos. A pesar de los años de lucha y dolor, se niega a ser silenciada y seguirá alzando su voz en contra de la violencia en todas sus formas para que, algún día no tan lejano, todas las personas puedan vivir libres de miedo y opresión. Siete mujeres indígenas que luchan por su cultura y territorio Desde líderes comunitarias hasta activistas reconocidas a nivel mundial, estas mujeres están marcando un camino hacia un futuro donde la protección de la naturaleza y la preservación de la cultura son prioridades fundamentales.Acompáñanos a conocer a estas guardianas de la tierra y la cultura en la Amazonía. 1. Alicia Salazar, Líder Siona y Directora de Alianza Ceibo Defensora de la Amazonía en la frontera entre Ecuador y Colombia. Surge como líder en su comunidad por su resistencia contra la depredación de las compañías petroleras y trabaja en el desarrollo de programas para la defensa de territorios indígenas en el occidente de la Amazonía.Como mujeres, estamos organizadas y unidas para defender nuestros territorios, para que nuestros hijos puedan vivir en un medio ambiente sano, libre de toda contaminación. Nosotras estamos luchando para proteger y mantener nuestro territorio y la biodiversidad para las futuras generaciones. Nosotras estamos profundamente conectadas con nuestra Madre Tierra, nosotras somos las defensoras de la vida”. 2. Nemonte Nenquimo, Líder Waorani y Co-Fundadora de Alianza Ceibo Reconocida mundialmente por su defensa de la cultura y del territorio Waorani ante la amenaza de la extracción de recursos. Lideró la histórica victoria legal en contra del gobierno ecuatoriano, logrando la protección de más de 200 mil hectáreas de selva primaria. “Nosotras estamos tomando una postura por el planeta. A lo largo del mundo, las mujeres, no solo las mujeres indígenas, debemos tomar el liderazgo para construir el futuro. Por nuestros hijos, para que vivan bien, sin enfermedades, sin contaminación. 3. Leorvis Payaguaje, miembro de la Nación Siekopai y Presidenta de la Asociación Siekopai de mujeres ‘ASOPROASIENW’ Promueve el liderazgo de mujeres para generar alternativas económicas, como la comercialización de productos tradicionales y la preservación de conocimientos ancestrales. Siempre debemos proteger nuestro territorio; es un legado para nuestros hijos. Debemos luchar para mantener nuestra cultura. No debemos olvidar quiénes somos y de dónde venimos. Nuestro territorio es nuestra vida, es el hogar de mucha flora y fauna y es nuestro hogar”. 4. Gladyz Vargas, activista y artista A’i Cofán Miembro de Alianza Ceibo y fundadora de la asociación A’i Cofán de mujeres, Suku. Trabaja en iniciativas para fortalecer la cultura y generar ingresos a través de actividades como la producción de artesanías y la confección de vestimenta tradicional. “Mi sueño es que nosotras, mujeres indígenas, sigamos fortaleciendo nuestro liderazgo para que podamos estar más unidas en nuestra lucha por proteger la selva en alianza con otras nacionalidades. Estamos profundamente conectados con la naturaleza y con nuestros hijos. 5. Adiela Mera Paz, Líder Siona del Putumayo y Miembro de la Guardia Defensora de su territorio ante la extracción petrolera y otras amenazas. Representa a los Siona en negociaciones gubernamentales y ha trabajado en la remoción de minas anti-personales en su territorio. Cuando caminas por el territorio Siona, sientes, exactamente como dicen los mayores, que todo está vivo. Sueño con que nuestra juventud defenderá nuestro territorio. Y ese será nuestro legado. Nosotros sabemos que estamos cultivando el aire, y que ese aire ayudará a otro país que puede no tenerlo por siempre. Así no solo es por nosotros. Es por el planeta”. 6. Alexandra Narvaez, líder A’i Cofán y Miembro de la Guardia de Sinangoe Defensora de los derechos de los pueblos indígenas y luchadora contra la minería ilegal en la provincia de Sucumbíos. Ganó una batalla legal para proteger más de 30.000 hectáreas de bosque primario.“Hoy por hoy, como mujeres, estamos también en la primera línea de batalla, ya no son solo los hombres. Nuestro territorio es nuestra vida, es nuestro cuerpo” 7. Ene Nenquimo, Activista Waorani y Miembro del Directorio de Alianza Ceibo Líder entre los Waoranis, trabaja en la organización de su pueblo y apoya diversas estrategias para proteger el territorio y la cultura de su comunidad, incluyendo el monitoreo territorial y estrategias legales.Defenderemos nuestra tierra y nuestras vidas hasta el final. No nos rendiremos nunca. Con cada paso que damos demostramos nuestro liderazgo y autonomía como pueblo”.FUENTE_ Amazon Frontlines Su compromiso trasciende fronteras y desafíos, demostrando que la defensa de la naturaleza y las culturas indígenas es una causa universal. A través de sus historias, se revela un llamado a la acción, a la solidaridad y a la persistencia en la lucha contra las fuerzas que amenazan la armonía entre la humanidad y el entorno natural. En un mundo donde la violencia y la opresión persisten, estas mujeres son faros de esperanza, recordándonos que la unión, la determinación y la voz colectiva son herramientas poderosas para forjar un futuro sostenible y equitativo para todos. Feminicidios en la Amazonía: una realidad invisibilizada que requiere acciones urgentes La Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo (ALDEA) presenta los alarmantes datos de feminicidios en la Región Amazónica, en alianza con la Red de Mujeres Amazónicas. L a Amazonía es reconocida por su riqueza en vida, biodiversidad y culturas; sin embargo, también oculta una realidad indignante y silenciada. Entre 2014 y octubre de 2023, se han registrado 114 feminicidios en sus provincias, una cifra estremecedora que exige ser visibilizada y demanda atención urgente. La falta de protección estatal para las víctimas de violencia es evidente en esta región: al menos 19 víctimas de feminicidio habían reportado antecedentes, y cuatro contaban con boletas de auxilio. Esto significa que al menos 23 vidas podrían haberse salvado con acciones efectivas desde las instancias competentes para prevenir el feminicidio. “Es urgente activar el sistema de protección integral, implementar mecanismos de sanción y vigilancia del debido proceso en estos casos, así como tomar acciones efectivas para la reparación integral de las familias de las víctimas”, dice la Asociación. Feminicidios y edades tempranas en la Amazonía La edad más frecuente entre las víctimas es de 22 años, significativamente inferior a la media nacional de 35 años, lo que indica que las víctimas de feminicidio en la Amazonía son más jóvenes que en otras regiones del país.Durante el mismo período, se identificaron al menos 18 casos de víctimas menores de edad, lo que resalta la violencia que arrebata la oportunidad de un futuro pleno para mujeres, niñas y adolescentes en todo su ciclo vital. De los 114 casos, 104 son feminicidios íntimos, familiares o sexuales, mientras que 10 están relacionados con sistemas criminales.Datos por provincia Según este primer análisis de los datos amazónicos, la distribución de los casos por provincia es la siguiente:El impacto en familias: niños, niñas y adolescentes en orfandad El 47% de los feminicidas tenía un vínculo sentimental con la víctima, evidenciando que las relaciones afectivas son ámbitos en donde la violencia persiste y escala a feminicidio. Al menos 57 víctimas eran madres, dejando a 122 hijos e hijas en situación de orfandad por feminicidios. La Amazonía: datos sistemáticamente invisibilizados La Amazonía presenta tasas de feminicidio significativamente más altas que el promedio nacional, con tasas de 4,6 por cada 100,000 mujeres en Sucumbíos y 3,2 en Orellana. Un llamado urgente a la acción ALDEA aborda la importancia de activar un sistema de protección integral que brinde seguridad a las mujeres en riesgo, implementar mecanismos efectivos de sanción para los perpetradores y garantizar una adecuada reparación a las familias afectadas.