Y Jimmy Donaldson, el hombre detrás de MrBeast, lo sabe bien. Este domingo, el creador estadounidense rompió una barrera que parecía imposible: 400 millones de suscriptores en su canal principal. Una cifra que redefine el alcance de la economía de los creadores. También puedes leer: La fórmula japonesa llega a Ecuador: Honda presenta su nuevo CR-V Híbrido e inaugura su nueva red de concesionarios de la mano de Asiauto Donaldson no es solo un youtuber. Es, a sus 26 años, un CEO, productor, estratega digital y filántropo con una comunidad que supera la población de Estados Unidos. Su ascenso es la historia de una obsesión que encontró el modelo de negocio perfecto: contenido que mezcla entretenimiento extremo con responsabilidad social. Y eso vende. “Hace una década todos me decían que estaba obsesionado. Les dije a mis padres que prefería vivir en la calle antes que hacer otra cosa”, escribió en X tras alcanzar el hito. No exageraba. Su canal cuenta con 875 videos y más de 84.600 millones de visualizaciones. Su fórmula: retos virales, producción cinematográfica, guiones ágiles, y un enfoque quirúrgico en el algoritmo. Su video más visto, una recreación de Squid Game con participantes reales, acumula más de 800 millones de vistas. Pero el show no es solo para generar clics. También ha financiado cirugías de cataratas para mil personas y entregado casas, automóviles y dinero en efectivo a desconocidos. Su marca de filantropía millennial, empaquetada con música vibrante y edición veloz, ha seducido a una generación entera. Su operación es de escala industrial. Tiene un estudio de 10 millones de dólares en Carolina del Norte, donde produce contenido como si fuera una casa televisiva. Lanzó MrBeast Burger en 2020 y Feastables, su marca de snacks, en 2022. Sus negocios ya cruzan fronteras y paladares. Según reveló a Time en febrero de 2024, su canal genera entre USD 700 millones al año. “Cada video genera un par de millones en publicidad, más acuerdos con marcas”, afirmó. Lo más sorprendente: asegura reinvertirlo todo. Por supuesto, el éxito tiene su costo. Su obsesión con la perfección y su ritmo de producción han sido criticados por excolaboradores. Y recientemente enfrentó una controversia con la Secretaría de Cultura de México por grabar sin permiso en un templo maya. Son las grietas inevitables en una figura que opera a escala global sin los filtros tradicionales de los medios. También te puede interesar: Corto ecuatoriano 'Wannabe' se estrena en el Festival Tribeca, en Nueva York MrBeast no es un fenómeno pasajero. Es un caso de estudio sobre cómo construir una audiencia masiva, monetizarla con inteligencia y mantenerla fiel en un ecosistema saturado. Su récord no solo lo posiciona como el rey de YouTube. Lo pone en la cima de una industria donde la atención es el recurso más valioso.