El conversatorio se enfocó en tres conceptos fundamentales para comprender la movilidad sostenible en Quito. En primer lugar, explicó cómo funciona el sistema y su gobernanza, destacando la importancia de la planificación basada en datos y tecnología. Quito cuenta con un sistema de transporte troncal —conformado por el Metro, Trolebús y Ecovía— que actúa como una red de “tubos principales”, por donde circula el grueso de los pasajeros. A este sistema se suman las rutas transversales, cuya implementación está en marcha y que permitirán conectar sectores clave de la ciudad, como el norte con el sur, a través de corredores este-oeste. Este modelo busca integrar los diversos modos de transporte, promoviendo una movilidad fluida, segura y eficiente. Uno de los avances más importantes que mencionó fue la aprobación del Plan Maestro de Movilidad, una hoja de ruta para los próximos 20 años que prioriza a los peatones, ciclistas y usuarios del transporte público. Este enfoque se refleja, por ejemplo, en la eliminación de pasos peatonales elevados poco inclusivos y en la implementación de cruces seguros a nivel de calle. También destacó la reciente aprobación de una ordenanza de seguridad vial que permitirá mejorar la recolección de datos y fortalecer la institucionalidad en temas de tránsito. Además, la ciudad cuenta con 82 kilómetros de ciclovías pensadas no solo para el esparcimiento, sino como una alternativa real para la movilidad cotidiana. Las acciones implementadas incluyen también el rediseño de vías principales como la Av. Galo Plaza, la habilitación de carriles exclusivos para buses y el fortalecimiento de los sistemas de control operativo, lo que ha permitido mejorar la seguridad y eficiencia del transporte. Uno de los momentos clave de la charla fue cuando se refirió al Metro de Quito como un “orgullo de la ciudad”. Esta infraestructura, que ya transporta más de 150.000 pasajeros diarios —el 60% de ellos mujeres—, ha generado beneficios directos como la reducción del CO2, la descongestión del tráfico y un ahorro estimado de 40 millones de pesos diarios. Más allá de su valor técnico, el Metro ha comenzado a formar parte de la identidad urbana, fortaleciendo el sentido de pertenencia y la confianza en el transporte público. Cárdenas también habló sobre el nuevo Sistema Integrado de Mercados, que permitirá centralizar los pagos del transporte público a través de una Tarjeta Ciudad. Esta medida busca eliminar la competencia entre operadores, garantizar el acceso y mejorar la eficiencia del sistema. Además, está previsto implementar un sistema de recompensas para fomentar buenas prácticas de movilidad, así como un sistema de ayuda a la explotación que permitirá monitorear y optimizar el servicio en tiempo real. Finalmente, Cárdenas cerró su intervención haciendo un llamado al compromiso colectivo. Dijo que ningún plan de movilidad será exitoso sin la participación activa de la ciudadanía y de los actores del sistema. Recordó que no hay ciudad en el mundo que haya alcanzado el 100% de cobertura en movilidad, pero que Quito se ha fijado como meta llegar al 95%, con pasos concretos y visión de largo plazo. “Estamos cursando un doctorado ciudadano, basado en escuchar, actuar y construir desde lo técnico, pero con el corazón en la ciudad”, concluyó.