Morochos Café, fundado por la familia Morocho, pasó de vender recuerdos y alimentos importados a operar tres cafeterías en territorio estadounidense, abrir un local en Cuenca y exportar café y cacao ecuatorianos para abastecer sus propios negocios. La historia empezó cuando Gloria Morocho instaló un pequeño local dirigido a la comunidad ecuatoriana migrante. Aunque el negocio se enfocaba inicialmente en la venta de productos tradicionales, fueron el café y las empanadas preparados de forma artesanal los que impulsaron su crecimiento. El rumbo de la empresa cambió cuando Gloria tuvo que regresar a Ecuador por problemas de salud. Sus hijos, Óscar y Melitón Morocho, asumieron el negocio sin experiencia en gastronomía. Te puede interesar: Gabriela Cadena: la diseñadora ecuatoriana que llevó sus creaciones a Hollywood Aprendieron a preparar pan, administrar una cocina y manejar el negocio de forma autodidacta, apoyándose en tutoriales de internet y reinvirtiendo en maquinaria y equipos. Con el tiempo pasaron de un emprendimiento completamente artesanal a una operación con procesos definidos y 15 colaboradores en Estados Unidos. Actualmente, Morochos Café cuenta con locales en Orange, Irvington y West Orange, manteniendo una producción que combina trabajo manual y tecnología para conservar el estilo artesanal que caracteriza a la marca. La apuesta por Ecuador En enero de 2025, la familia inauguró Morochos Café en Victoria del Portete, Cuenca, marcando su ingreso al mercado ecuatoriano. La inversión surgió tras detectar un problema en Estados Unidos: la variabilidad en la calidad del café y el cacao que adquirían para sus cafeterías. En lugar de depender de proveedores externos, decidieron desarrollar su propia cadena de abastecimiento en Ecuador. Hoy la empresa exporta café y cacao ecuatorianos hacia Estados Unidos para abastecer sus propias cafeterías, creando una cadena de valor que conecta la producción nacional con el mercado estadounidense. (I) FUENTE: EL MERCURIO