Sobre las tres cuartas partes de una Isla al sur de la provincia está Montreal. Esta ciudad, con su gran despliegue de museos, bibliotecas, galerías, universidades y eventos musicales, la dotan de un florido ambiente cultural que ha trasncendido en la cultura local. No debe existir otro lugar en el mundo en el que su arquitectura contraste tanto el valor histórico como moderno de la ciudad. Montreal, que durante siglos estuvo subyugada por Francia, desvela edificios insignia del catolicismo francés así como grandes obras referentes del brutalismo del siglo XX. Una de las construcciones distintivas de Montreal es el Hábitat 67 de Moshe Safdie. Posiblemente, una de las obras más características del movimiento brutalista. La construcción comprende un grupo de departamentos superpuestos en una perspectiva caótica frente al orden en el que están dispuestos. Para la construcción de este edificio se requirió un diseño exhaustivo para cada módulo de hormigón que fue instalado in situ en un ensamblaje casi mecánico para una obra nada menos que consciente. Sin embargo, Montreal no deja de ser una viva muestra del desarrollo industrial, económico y tecnológico canadiense. Desde la ciudad olímpica, o los diversos rascacielos como el 1000 de la Guachetiére, el skyline de la ciudad explora una diversidad de edificios y monumentos arquitectónicos que decoran el característico paisaje montrealés. Estas nuevas y atrevidas revelaciones arquitectónicas en combinación con el patrimonio histórico industrial de esta ciudad permitieron que la UNESCO la reconozca como la ‘Capital Canadiense de la Arquitectura’. Hoy Montreal es reconocida como un foco de la innovación arquitectónica contemporánea mundial. El crecimiento y conservación arquitectónica de Montreal es imponente y está lejos de ser una casualidad. A través de programas educativos de reconocidas entidades públicas, como la Universidad McGill o el Centro Canadiense de Arquitectura, Montreal divulga entre sus habitantes perspectivas del presente arquitectónico de la ciudad y propone soluciones innovadoras a los problemas que acarrea la construcción. Como potencia arquitectónica, Montreal también se posiciona a la vanguardia de la construcción con obras como el nuevo edificio del Quartier des Spectacles. Este proyecto, diseñado por la asociación entre Ædifica y Gilles Huot Architects, resalta por su diseño diagonal que armoniza la relación del edificio con el flujo peatonal de la concurrida intersección donde reposa. Con sus seis pisos y su llamativa entrada angular, el Quartier des Spectacles promete convertirse en un característico eje arquitectónico de la ciudad.Siguiendo el patrón moderno de la ciudad, el centro de conferencias Espace C2 se presenta como el pico tecnológico en el tope del hotel Fairmont Queen Elizabeth. Rodeado de impresionantes vistas del Skyline de Montreal, el edificio de 3.960m2 puede recibir hasta 220 invitados. Su interior modular y elegante, se adapta para cualquier evento e invita a los participantes a tomar riesgos y abandonar su zona de confort. El pabellón Espace C2 tiene dos niveles: uno inferior dentro del edificio y otro superior sobre la línea del techo, que está totalmente cerrado con grandes paneles de vidrio en ángulos que se encuentran con los del techo puntiagudo de “mariposa”. La estructura fue diseñada como un faro, una señal visible que rinde homenaje a la creatividad y el potencial de la ciudad.Para desarrollar este tipo de edificaciones; las constructoras canadienses, siempre a la vanguardia, han realizado implementaciones tecnológicas que prometen revolucionar la industria. La utilización de BIM cada vez se proyecta más dentro de la industria canadiense como la alternativa para el manejo eficiente de datos de la obra. Esto ayudará a futuras edificaciones a optimizar tiempos y recursos durante su etapa de construcción.