De acuerdo con estimaciones propias, en el tercer y cuarto trimestre de 2024 se mantendrán tasas negativas, en torno al -3,1% y -0,7%, respectivamente. No obstante, en el primer trimestre de 2025 podría iniciar su recuperación en 0,6%. Entre los sectores más afectados en el segundo trimestre de 2024 están los sectores de la construcción (-17,2%), la manufactura de productos no alimenticios (-9,7%) y refinados de petróleo (-8,8%). Mientras que, las actividades profesionales técnicas (8,5%), la pesca y acuicultura (5,5%) y la explotación de minas y canteras (1,8%) fueron los principales promotores del crecimiento en este periodo. La ralentización de la economía respondió a una caída generalizada de los principales indicadores macroeconómicos como el consumo de los hogares, el gasto público y la inversión público y privada. Situación que coincidió con una crisis energética y de seguridad ciudadana sin precedentes, marcada por cortes de energía eléctrica programadas de hasta 14 horas, y que, de acuerdo con la Cámara de Comercio de Guayaquil, le significó al país pérdidas de aproximadamente USD 12 millones por cada hora sin suministro eléctrico. Es así que, manteniendo esta estimación, 14 horas de cortes programadas de energía eléctrica representaron al país pérdidas semanales de hasta USD 1.200 millones, que tienen impacto directo sobre las ventas de las empresas, la producción industrial, la recaudación fiscal y el empleo. Por otro lado, una serie de reformas tributarias también impactaron sobre el dinamismo de la economía. Desde el 1 de abril, entró en vigencia el incremento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 12% al 15% en el país, lo que provocó una caída del consumo en el segundo trimestre de 2024; de acuerdo con el BCE, el consumo de los hogares se contrajo en un 2,2% frente al mismo periodo de 2023. Asimismo, la suspensión eléctrica de hasta 10 horas en el sector industrial ha deteriorado el ambiente de los negocios, tanto en el sector público como privado. La Cámara de Industrias de Guayaquil estimó pérdidas de 500.000 litros de leche diarios en la industria láctea, mientras que, la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) proyectó costos de USD 75 millones mensuales en exportaciones de camarón. De acuerdo con el BCE, las inversiones en Ecuador evidenciaron una caída interanual de 8,2% en el segundo trimestre de 2024, una de las más importantes en los últimos cuatro años (periodo postpandemia). Este hecho está relacionado, principalmente, a una ralentización del sector de la construcción, que redujo la demanda de suministros como maquinarias y equipos de transporte, y con ello, la importación de ciertos bienes de capital. Entre enero y octubre de 2024, las ventas reflejaron un crecimiento más lento. En ese periodo, los ingresos de las empresas crecieron de manera interanual en un 1,7%, una tasa inferior al alcanzado en 2022 (15,7%) y 2023 (3,5%). El volumen de crédito evidenció una contracción en el -2% en 2023. Mientras que, entre enero y octubre de 2024, los desembolsos se incrementaron en un 12,3% frente al mismo periodo de 2023. En estos momentos de incertidumbre y de bajo dinamismo económico es importante sostener las colocaciones de crédito, lo que brindará liquidez y oxígeno al aparato productivo e impedirá la interrupción de los procesos de producción y el cierre de negocios. 2020 fue uno de los años con mayor entrada de divisas al país por concepto de inversión extranjera directa (IED), alcanzando una cifra de USD 1.106 millones. No obstante, en 2023 esta cifra cayó significativamente hasta los USD 383 millones. Por su parte, en el primer semestre de 2024, la IED se redujo en un 12,2%, situándose en USD 120 millones. La entrada de divisas se dirigió principalmente a la explotación de minas y canteras (USD 41 millones). También te puede interesar: Los sectores más prometedores para la economía ecuatoriana en 2025 Entre enero y octubre de 2024, las exportaciones experimentaron una recuperación en un 8,6% frente a igual periodo de 2023. Para el 2025, se avizora un panorama relativamente positivo para la región, tomando en cuenta que la mayoría de países de América Latina y el Caribe han alcanzado bajas tasas de inflación y con ello, una disminución sostenida de las tasas de interés (indicador clave para impulsar la inversión privada). Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU. podría marcar cambios en la política comercial y migratoria con impactos directos sobre la economía mundial, especialmente en el flujo de divisas hacia la región. En contexto con las elecciones presidenciales en Ecuador en febrero próximo, sumado a los desafíos en materia energética y de seguridad, se presenta una serie de lecciones que deberán ser observadas para alcanzar un mejor desempeño económico en 2025: Promover una agenda pública y privada encaminada hacia la reactivación de la economía con soluciones directas a los problemas de generación eléctrica; mantener el orden de las cuentas fiscales mediante una política de gasto público eficiente y, medidas de recaudación tributaria eficaces que eviten desalentar la actividad económica y la inversión privada en el país; impulsar reformas laborales que promuevan la contratación juvenil, reducir las brechas de género y mejorar la calidad del empleo; fomentar la apertura de nuevos mercados a través de la suscripción de acuerdos comerciales que favorezcan las exportaciones de productos ecuatorianos; y, desarrollar reformas legislativas y normativas que garanticen la seguridad jurídica para atraer nuevas inversiones al país. Por: Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research