La industria de la moda, impulsada por el fenómeno del fast fashion, ha tenido un impacto significativo en el medio ambiente a nivel global, pues ha sido identificado como el responsable de aproximadamente el 10% de las emisiones globales de carbono, lo que lo sitúa entre las industrias más contaminantes del planeta. El fast fashion, caracterizado por la producción masiva de prendas a bajo costo y su rápida rotación en el mercado, está dominando la industria, pero a la vez, generando graves consecuencias ambientales y sociales. Pero eso no es todo, actualmente también está muy de moda el término, “ultra fast fashion”, que significa una verdadera amenaza para el planeta, pues su modelo de negocio se basa en la producción rápida, el consumo desenfrenado, la generación masiva de residuos, así como la falta de responsabilidad ambiental. Por otro lado, el fast fashion y su evolución hacia el ultra fast fashion ha generado una profunda preocupación. En 2023, empresas como Shein producían hasta 10 mil nuevos diseños diarios, ofreciendo productos a precios significativamente más bajos en comparación con sus contrapartes más establecidas, como Zara por ejemplo, lo que intensifica el ciclo de consumo y desecho, según un informe de McKinsey & Company. Además, el sector es conocido por su uso intensivo de agua, contribuyendo significativamente a la contaminación del agua y la generación de desechos, con ejemplos alarmantes como las dunas de ropa desechada encontradas en el desierto de Atacama en Chile. El impacto social de la moda rápida El impacto de la moda rápida en las condiciones laborales y la explotación en países en desarrollo es significativo, especialmente en la industria textil de Bangladesh. Las trabajadoras, en su mayoría mujeres, enfrentan jornadas de hasta 12 horas diarias por salarios mínimos, sin derechos laborales básicos como vacaciones o sindicación. La pandemia de Covid-19 ha exacerbado estas condiciones, llevando a despidos y contrataciones bajo términos aún más precarios, aumentando la inseguridad alimentaria, la violencia de género y la explotación laboral. Bangladesh, un pilar económico de la industria textil, muestra una clara brecha de género en el ámbito laboral, con leyes que no protegen adecuadamente a las trabajadoras. También te puede interesar: Geopolítica de los recursos naturales: una visión controversial para el Ecuador Empresas de la industria textil ya buscan nuevas alternativas para combatir su impacto Ante las presiones climáticas y un entorno regulatorio en rápida evolución, muchas empresas de moda rápida están explorando cómo hacer sus modelos de negocio más circulares, donde los recursos se reutilizan continuamente, a diferencia del modelo lineal tradicional que termina con la eliminación de los productos. Mejora de la trazabilidad: Avances tecnológicos como blockchain están permitiendo una monitorización más transparente y eficiente en toda la cadena de suministro, esencial para el cumplimiento normativo. Marcas como Brooks Sports y Renfro Brands utilizan la plataforma de trazabilidad digital de TrusTrace para lograrla a gran escala. Origen y producción: Las actividades de la cadena de suministro aguas arriba son responsables de la mayor parte de las emisiones de carbono en la industria de la moda, lo que podría llevar a un enfoque en la descarbonización de la producción de materiales y prendas, con marcas como Hermès colaborando con MycoWorks para acceder a materiales innovadores. Diseño: Un nuevo enfoque en la longevidad y durabilidad de las prendas que podría llevar a los diseñadores a prestar más atención a los detalles y a evitar materiales no reciclables, fomentando la creatividad en las elecciones de diseño. Residuos de fin de vida: Modelos de negocio emergentes buscan minimizar la producción y los residuos, con un crecimiento en la reventa a través de asociaciones con mercados de segunda mano y oportunidades para acelerar el reciclaje en circuito cerrado, como el emprendimiento de Renewcell con su fábrica de reciclaje de fibra a fibra colaborando con marcas como H&M y Levi’s. Las empresas de moda que innovan en sostenibilidad son las que probablemente sobresalgan en el futuro, enfrentando presiones climáticas crecientes y un entorno regulatorio cambiante. Marcas de moda que nacieron con la sostenibilidad como su ADN De la pasión a la acción: Sula, la marca de moda playera que preserva las Islas Galápagos Sula nació bajo la pasión de desarrollar una empresa sostenible de ropa de playa con un propósito definido: preservar las Islas Galápagos. El material que la marca utiliza proviene de sus socios textiles estratégicos quienes desde un inicio apoyaron y apostaron por el emprendimiento, así lo manifiesta Macarena Morillo, cofundadora de Sula. Dentro de los materiales destacados se encuentra el uso del poliéster reciclado y el algodón orgánico sin pesticidas. La marca ecuatoriana busca inspirar a las diferentes empresas para que opten por un estilo de vida sostenible desarrollando diferentes propuestas. “Nosotros donamos el 20% de las ganancias a la biodiversidad de Galápagos y semestrales al Galápagos Cience Center. Además, somos la primera marca de ropa en América Latina certificada como carbono neutro, compensando todas las emisiones que generan nuestras prendas”, manifiesta Morillo. Actualmente, Sula está posicionada en 8 hoteles de República Dominicana y espera en 10 años estar presente en 6 países del mundo, así como duplicar sus ventas en 2024. Patagonia, una marca de ropa outdoor, cuyo ADN es salvar el planeta Patagonia comenzó como una pequeña empresa de herramientas de escalada y evolucionó hacia una marca global de ropa para deportes al aire libre, con un fuerte compromiso con la sostenibilidad y la conservación ambiental. La empresa dona al menos el 1% de sus ventas a causas ambientales y utiliza su negocio como plataforma para la protección de la naturaleza, enfocándose en la durabilidad, reducción del impacto ecológico y la innovación frente a desafíos ambientales y sociales. De hecho, su fundador, Yvon Chouinard, dóno en 2022 du empresa valorada en USD 3 millones, a un fideicomiso para salvar el medio ambiente. Patagonia trabaja en varios ejes de sostenibilidad. Hoy, se enfocan en la campaña Worn Wear, de reparaciones. En la última década, el consumo de ropa ha crecido en un 60%, lo que busca esta campaña es alargar la vida de las prendas, y ha tenido excelente acogida -más de 300 personas participan en el proyecto-, lo que ha dado el impulso a la marca para el siguiente paso: el programa Trade In, si tienes una prenda Patagonia en buen estado y quieres renovarla, puedes darla como parte de pago.