Los estudios científicos desarrollados por varias instituciones, universidades y colectivos, sobre la guayusa ha permitido que este producto de a poco se vaya conociendo a nivel mundial. Estas investigaciones apuntan a que algunas de las propiedades curativas, que por años advirtieron los saberes ancestrales, podrían ser ciertas. Es por el interés en esta planta ancestral que nació el emprendimiento denominado ‘Samay’. De la mano de la ambateña, Mishell Monserrath Carvajal Ramírez, el producto empieza abrirse espacio en el mercado internacional. Iniciativa A decir de la joven emprendedora, el mercado internacional tiene una visión muy buena de lo que son los ‘superfoods’, es decir alimentos naturales con propiedades altamente beneficiosas para los consumidores. Al ser Ecuador, uno de los pocos países con esta riqueza de generar productos endémicos como la guayusa, nace la idea de sobrepasar las fronteras. Lo primero fue buscar proveedores de esta planta ancestral, luego el proceso administrativo y la conformación de la empresa, una compañía que debía ser sencilla, pero a la vez muy fuerte para soportar la dinámica de lo que significa la exportación. También te puede interesar: Los 10 ‘superfoods’ que exporta Ecuador “El proceso siempre tiene muchas bajas, pero también altas”, dijo al tiempo de asegurar que lo más importante es la perseverancia, no darse por vencido por lo que se apoyó en diferentes instituciones que de a poco fueron abriendo las puertas, entre ellas Ministerio de la Producción. Producto Al ser la guayusa una planta nativa de la Amazonía Ecuatoriana, la empresaria indicó que se requería dar realce al origen del producto y principalmente a los pueblos ancestrales que lo producen, por ello el nombre de ‘Samay’. Para Mishel Carvajal, ‘Samay’ es mucho más que un nombre, pues le enseñaron que viene de una palabra kichwa y significa tres cosas, alma, descanso y aliento de vida, valores que se convirtieron en los pilares de la filosofía de la empresa. “Es el espíritu de los productos que vienen de la naturaleza y nutren dando un aliento de vida a nuestros consumidores”, dijo. La emprendedora aseguró que los principales proveedores de la materia prima son las comunidades indígenas aglutinadas en una asociación, en un sistema agroforestal denominado chacras. Se trata de una economía circular ya que a más de brindar beneficios a los consumidores se está resaltando las comunidades indígenas de donde proviene. Fuente: La Hora