La incertidumbre económica en los mercados internacionales y una serie de factores internos, como los desafíos fiscales, la crisis energética y de seguridad ciudadana, marcaron un complejo escenario para la economía ecuatoriana en 2024. La explotación de minas y canteras, que aporta con el 8,5% al PIB total del país, presentó tasas de crecimiento interanuales positivas en el primer y segundo trimestre de 2024, esto luego de una caída del -11,2% en el cuarto trimestre de 2023. En el segundo trimestre de 2024, con una tasa del 1,8%, la explotación de minas y canteras se posicionó como uno principales promotores del crecimiento, periodo en el que también destacaron las actividades profesionales técnicas (8,5%) y la pesca y acuicultura (5,5%). A partir de 2019, con el inicio de las operaciones de minería a gran escala, como los proyectos Fruta del Norte y Mirador, situados en Zamora Chinchipe, y el aumento de la demanda mundial de cobre y otros metales, en contexto con la transición energética hacia nuevas tecnologías en la industria automotriz y formas de generación eléctrica, la actividad minera ha adquirido relevancia en la economía nacional (en la provisión de divisas como en la creación de empleos). Es así que, los productos mineros se han mantenido en los últimos años como el cuarto rubro de exportaciones en el país y el tercero dentro del grupo de las exportaciones no petroleras, únicamente por detrás del camarón y el banano. De acuerdo con el BCE, las actividades relacionadas a la “explotación de minas y canteras” captaron Inversión Extranjera Directa (IED) por USD 198 millones en 2023, lo que representó el 52% de la IED total que ingresó al país en ese periodo. Mientras que, en el primer semestre de 2024, este sector atrajo USD 41 millones en IED, es decir, el 34% del IED total. Entre 2019 y 2023, Ecuador exportó productos mineros por USD 9.568 millones; en ese periodo, el valor de las exportaciones mineras se multiplicó por 10, al pasar de USD 326 millones a USD 3.324 millones. De hecho, en el 2023, las exportaciones de este rubro crecieron en un 20%. En contraste con las favorables perspectivas de crecimiento que presentó en 2023, entre enero y octubre de 2024, las exportaciones de productos mineros se contrajeron en un -9,5% frente al mismo periodo de 2023. Esta situación refleja el impacto de la crisis energética en el país, que en algunos casos ha provocado que proyectos como la mina Mirador, el mayor yacimiento de cobre del país, opere al 50% debido a los racionamientos eléctricos. También te puede interesar: Minería, un sector que se fortalece y aporta al desarrollo del Ecuador Asimismo, otros factores como la escisión institucional de las agencias de control, retrasos en la emisión de licencias y cuestiones aduaneras han incidido en la disminución de exportaciones de minerales. En cuanto a su contribución social, como generador de empleo directo, el sector minero representó el 0,4% del empleo nacional al mes de octubre de 2024. De esta cifra, el 58,6% corresponde a empleo pleno, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). En materia de género, el sector evidencia una amplia brecha tanto en la contratación de personal como en la calidad del empleo. Es así que, siete de cada 10 empleos que genera es ocupado por hombres, de los cuales, el 63,9% es un empleo adecuado; mientras que, del empleo restante (tres de cada 10 empleos) a cargo de mujeres, el 18,6% es uno adecuado. A pesar de la compleja coyuntura nacional, el BCE estima que la economía se recuperará en 2025, en un 1,5%, y con ello, una tasa de crecimiento del 0,7% del PIB de la explotación de minas y canteras. Promover la reactivación económica para el 2025 implica una agenda conjunta público y privada, con un papel protagónico del sistema financiero a través de la canalización de la liquidez e inversión a los diferentes sectores productivos del país. La minería se consolida como un motor de desarrollo, impulsando exportaciones, generando empleo y atrayendo inversión, mientras se trabaja en superar desafíos para fortalecer su impacto en el crecimiento económico sostenible. Por: Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research