Durante los últimos cinco años, la migración venezolana hacia diversos países de América Latina y el Caribe ha aumentado significativamente. Según la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), en noviembre de 2023, se estimaba que 6,5 millones de venezolanos se encontraban en la región y 7,7 millones en todo el mundo, lo que evidencia la importancia de América Latina y el Caribe como regiones de acogida para el 84,7% de los migrantes venezolanos. Ecuador alberga aproximadamente a 474.000 personas de esta nacionalidad, lo que subraya la necesidad de atender sus demandas básicas para garantizar una vida digna. Entre 2019 y 2022, tanto las entradas como las salidas de venezolanos en Ecuador se redujeron considerablemente. En 2024, se registra un saldo total acumulado de 444.778 ingresos y salidas de migrantes y refugiados venezolanos (R4V,2024). La mayoría de estos movimientos se realizaron por vía terrestre, destacando la participación de jóvenes (48,1% de las llegadas y 47,9% de las salidas) y adultos (26,1% de las llegadas y 28,6% de las salidas). Composición Familiar La estructura familiar de los migrantes venezolanos en Ecuador es diversa y dinámica. Más del 60% de los hogares está compuesto por entre 2 a 4 miembros, mientras que alrededor del 30% está formado por individuos solos. Esta tendencia hacia núcleos más pequeños o individuales se debe a la fragmentación familiar ocasionada por la migración. Adaptaciones en los roles familiares son comunes, con abuelos cuidando a los nietos y madres asumiendo el rol de cabeza de familia. Los hogares con menos de seis meses en Ecuador tienden a tener una mayor proporción de personas con discapacidad y niños menores de 12 años en comparación con aquellos que han estado más tiempo en el país. Los jefes de hogar suelen ser jóvenes, con el 71% entre 18 y 34 años. Además, aquellos con una estadía de hasta seis meses tienden a tener un nivel educativo más alto. La incidencia de mujeres embarazadas también es mayor en los hogares de estancia más corta, reflejando los continuos desafíos y ajustes durante las primeras fases de la migración. Integración y Discriminación A pesar de que el 28,5% de los hogares venezolanos en Ecuador se siente integrado, la mayoría (60,8%) ha experimentado discriminación, principalmente por su nacionalidad (94,5%). Esta discriminación ocurre mayormente en espacios públicos (82,1%) y en el trabajo (8.3%). Acceso a vivienda y servicios básicos El acceso a vivienda y servicios básicos presenta retos significativos. Alrededor del 76,8% de los hogares vive en viviendas arrendadas y un 8% en situaciones precarias, como la calle. La situación mejora con el tiempo: el 71,3% de los hogares con hasta seis meses de estadía están en viviendas arrendadas, en comparación con el 84% de aquellos con más de seis meses. La falta de recursos financieros (43%) y la discriminación (11,1%) son las principales barreras para conseguir vivienda. A pesar de estos desafíos, la mayoría de los hogares tiene acceso a servicios básicos: el 86,8% tiene agua potable, el 86,1% cuenta con servicios sanitarios adecuados y el 86,6% dispone de electricidad. Sin embargo, el acceso a internet es limitado, con solo el 4% de los hogares con planes contratados, aunque el uso de internet móvil (26%) y wifi compartido (25%) es más común. También te puede interesar: Jóvenes del Ecuador unidos para conservar los ecosistemas Ingresos, Gastos y Comportamientos Económicos Los hogares venezolanos enfrentan serios desafíos económicos, con un ingreso mensual promedio de USD 229,6, apenas aumentando a USD 234,3 con ayudas externas. El 32,4% de estos hogares se clasifica como pobre extremo y el 14,4% como pobre. Los gastos prioritarios son el alquiler (USD 73,3), alimentos como cereales (USD 16,2) y proteínas (USD 10,8 USD). La mayoría de los trabajadores (68,6%) está involucrada en empleos informales, trabajando más de 40 horas semanales. 6 de cada 10 sufren inseguridad alimentaria Seis de cada diez venezolanos se encuentran en inseguridad alimentaria. Ecuador registra las tasas más altas de malnutrición en la región. Según el estudio EFSA 2024, el 11% de los hogares con niños de entre 6 meses y 5 años presentan bajo peso o desnutrición, y el 24% de las mujeres embarazadas están en riesgo de desnutrición.