Estos seguros ofrecen protección social por montos accesibles, permitiendo que incluso con ingresos mínimos las personas puedan resguardarse ante imprevistos. Son productos simples, accesibles y pensados para que familias o microemprendedores puedan recuperarse sin perderlo todo. En Ecuador, la Junta de Política y Regulación Financiera (JPRF) aprobó en 2024 una norma específica para microseguros, dirigida a personas con ingresos hasta un salario básico. Esta normativa exige a las aseguradoras ofrecer productos simples, asequibles y distribuidos incluso por canales digitales. Según la JPRF, “la accesibilidad debe darse tanto por el precio como por el canal de distribución”, garantizando un enfoque centrado en las necesidades de los sectores vulnerables. También te puede interesar: Un mercado en recuperación: Los seguros en Ecuador crecen 8,5% hasta mayo de 2025 Inclusión y resiliencia: el motor social Los microseguros no solo cubren riesgos, también empoderan. Permiten que familias, pequeños agricultores y trabajadores informales tengan una red de protección económica. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), este tipo de productos financieros permiten a las personas recuperarse y reconstruir mejor después de un siniestro. Para impulsar su desarrollo, el PNUD y la JPRF lanzaron un Reto de Innovación en Microseguros, que premia soluciones tecnológicas y comunitarias capaces de ampliar la cobertura a zonas rurales y a quienes nunca han tenido un seguro. Los microseguros impulsan la inclusión financiera al integrar a poblaciones excluidas del sistema asegurador, especialmente en zonas rurales y entre trabajadores informales. Fomentan el uso de servicios formales y digitales.