Cuando Karla Gallardo fundó Cuyana en San Francisco junto a Shilpa Shah, en 2011, buscaba desafiar el modelo tradicional de la industria de la moda. Mientras gran parte del mercado apostaba por el consumo acelerado y las tendencias pasajeras, ellas construyeron una empresa bajo un principio diferente: "Fewer, Better" ("Menos, mejor"), invitando a los consumidores a comprar menos, pero mejor. También te puede interesar: Gabriela Cadena: la diseñadora ecuatoriana que llevó sus creaciones a Hollywood La idea tiene un origen personal. Gallardo pasó su infancia y adolescencia en Quito, donde su padre le enseñó desde pequeña que una compra debía entenderse como una inversión y no como un impulso. Esa visión terminó convirtiéndose en la base conceptual de Cuyana. Antes de emprender, Gallardo estudió Matemáticas Aplicadas y Economía en la Universidad de Brown y trabajó durante tres años en Goldman Sachs, en Nueva York. Durante esa etapa identificó una oportunidad de mercado: muchas mujeres buscaban productos de alta calidad, pero también mayor transparencia sobre el origen de los materiales y las condiciones en las que eran fabricados. Tras reunir la experiencia, el capital y la red de contactos necesarios, lanzó Cuyana. Una década después, en 2021, la empresa obtuvo una inversión de USD 45 millones de fondos de Silicon Valley para acelerar su crecimiento. Actualmente, Cuyana diseña ropa, bolsos y accesorios femeninos bajo criterios de producción responsable y el uso de materiales sostenibles. Entre sus principales innovaciones destaca el System Tote, un bolso modular que permite reorganizar compartimentos y adaptar el producto a distintas necesidades cotidianas. Aunque nació como una marca exclusivamente digital, la empresa amplió su estrategia con la apertura de tiendas físicas para que los clientes pudieran conocer la calidad de sus productos. Hoy opera cinco establecimientos en San Francisco, Palo Alto, Los Ángeles, Boston y Nueva York. Además, impulsa iniciativas como Cuyana Revive, un programa que promueve la reutilización de prendas mediante su reventa, contribuyendo a reducir los residuos textiles y extender el ciclo de vida de sus productos. También puedes leer: Eman Esfandi, el actor con raíces ecuatorianas que llega al universo de Spider-Man La historia de Karla Gallardo demuestra que una idea nacida de valores aprendidos en Ecuador puede convertirse en un modelo de negocio competitivo a escala internacional. Su apuesta por la calidad, la sostenibilidad y el consumo consciente ha permitido que Cuyana crezca en uno de los mercados más exigentes del mundo sin renunciar a una visión empresarial de largo plazo. (I) Fuente: Cuyana | Harper's Bazaar USA