Menos horas, mayor productividad
Las jornadas laborales más cortas han sido noticia últimamente, ya que en Suecia se adoptó la jornada de seis horas diarias, como parte de un experimento de un año de duración, en el cual algunos empleados del gobierno trabajan menos horas que otros, mientras recibe la misma remuneración.
El año pasado, una investigación realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), publicada en la revista The Economist, concluyó que cuanto más trabajaban las personas, más disminuía la productividad.
En la práctica, los investigadores encontraron que cuando se redujo la jornada laboral en 2004, pasando de 44 horas a 40 (junto con el sábado como día libre oficial), no hubo mejoría en la satisfacción laboral de los empleados o en su felicidad general.
En cambio, si tenían menos tiempo para abordar la misma cantidad de trabajo, aumentaba el estrés. En este caso, pues, resultó que la carga laboral era demasiado alta en relación a las horas de trabajo para uno empleados que ya eran eficientes.
El éxito de las jornadas laborales cortas tiene más que ver con el tipo de trabajo realizado, la carga de trabajo y la supervisión, que con el país o la empresa que realiza el cambio. Parte del problema es que un horario de trabajo no tiene por qué ajustarse a todos los empleados o a los puestos, dice Cali Williams Yost, una estratega laboral de Nueva Jersey.
El año pasado, luego de hacerse cargo de la empresa de su padre, Bauer, Director Ejecutivo de Royce Leather en Nueva Jersey, recortó la jornada laboral de los 15 trabajadores de la línea de ensamblaje reduciéndola dos o tres horas, según el puesto de trabajo. La finalidad de Bauer era impulsar la eficiencia, no reducir los sueldos. Antes bien por el contrario, aumentó la remuneración de su equipo en un 15%.
La jornada laboral de siete horas dio sus frutos: la producción aumentó, resultando en un incremento del 10% y 15% en la producción de mercadería por día.
Bauer, de Royce Leather, puede comprender la necesidad de algunas personas de incrementar el tiempo para aumentar la productividad. Al mismo tiempo que él redujo la jornada de producción de su equipo, les dio a las 20 personas que trabajaban en desarrollo de producto y diseño un incentivo económico y los animó a trabajar 10 horas diarias en lugar de las ocho habituales. La idea era crear y colaborar con las ideas a un ritmo más pausado.
Para que una jornada laboral corta tenga éxito, las empresas tienen que pensar en el cambio del horario de oficina como una guía que pueda ser adaptada para satisfacer las diversas necesidades de los empleados y de los negocios, y no como una regla rígida, afirma Williams Yost.
Debbie Carreau, Directora Ejecutiva y Fundadora de Inspired HR Ltd en Canadá señala que para evitar "la continuación de la semana laboral" y como ejemplo para las decenas de empresas canadienses y estadounidenses para las cuales trabaja su firma de recursos humanos, el equipo de 12 personas de Carreau se encarga de la mayor parte de su trabajo entre las 09:00 y las 15:00 horas.
"Las personas no son productivas después de una semana de 37 horas", asegura Carreau. "Más no significa mejor".
Fuente: Dinero.com