En el estudio, divulgado por la revista científica Construction and Building Materials de Elsevier, los investigadores estudiaron cómo la zeolita (una roca volcánica rica en aluminosilicatos) combinada con pequeñas cantidades de quitosano (material natural obtenido de cáscaras de camarón) puede desarrollar nuevas propiedades. Mejor resistencia, menos impacto La presencia del quitosano mejoró la cohesión interna del material, de manera que se fortalece su estructura; como resultado se demostró un incremento de hasta 67% en la resistencia a la compresión. Además, el material presenta una menor huella de carbono que otros materiales cementicios usados convencionalmente. Esto podría contribuir a reducir las emisiones asociadas a la industria de la construcción, responsable de una parte significativa de las emisiones globales de dióxido de carbono. Te puede interesar: Aglomerados Cotopaxi comparte su gestión responsable en la Feria Ambiental Cabe recalcar que el material no está diseñado para reemplazar al hormigón estructural, sin embargo, tiene potencial para aplicaciones en paneles, baldosas, revestimientos y otros elementos arquitectónicos. Entre otros hallazgos de dicho material, se descubrió una actividad antibacteriana, evidenciando efectos contra bacterias como Staphylococcus aureus y Klebsiella aerogenes, microorganismos asociados a infecciones en entornos hospitalarios y comunitarios. Característica que abre la posibilidad de su uso en espacios donde la higiene es un factor clave, como hospitales, escuelas, cocinas industriales y áreas públicas. FUENTE: ESPOL DIVULGA