Uno de los avances más importantes corresponde al Proyecto Puma, iniciado en 2023 para comprender la ecología de este felino en los bosques nublados del noroccidente ecuatoriano. Tras una primera etapa basada en cámaras trampa, el equipo logró colocar collares GPS a dos machos adultos, llamados Copal y Capu, cuyos desplazamientos están permitiendo conocer el tamaño de sus territorios, los corredores biológicos que utilizan y las zonas prioritarias para su conservación. La información será clave para fortalecer estrategias de manejo del Chocó Andino y reducir los conflictos entre fauna silvestre y actividades humanas. El segundo hito corresponde a la descripción científica de Xanthosoma quitensis, una planta de flores violetas identificada dentro de la reserva y que se convirtió en la especie número 25 descubierta para la ciencia gracias a investigaciones desarrolladas en Mashpi. La nueva especie pertenece al género Xanthosoma, conocido por agrupar plantas tropicales de gran importancia ecológica, y refuerza el papel del bosque nublado ecuatoriano como uno de los principales focos de biodiversidad del planeta. Te puede interesar: Europa rompe récord: ya genera casi la mitad de su electricidad con energías limpias La tercera investigación fue publicada recientemente en la revista científica Ecology & Evolution y contó con la participación del biólogo Esteban Calvache, del Departamento de Investigación y Biología de Mashpi Lodge. El estudio documentó por primera vez en varios países de América Latina que los opiliones —arácnidos conocidos como "segadores"— pueden capturar y consumir ranas vivas, pese a no poseer veneno. Los investigadores concluyeron que estos animales emplean estrategias de emboscada e inmovilización mecánica para capturar presas incluso de tamaño similar al suyo, un comportamiento poco conocido hasta ahora. Desde su creación, la Reserva Mashpi-Tayra se ha convertido en un referente para la investigación de la biodiversidad ecuatoriana. Sus bosques han permitido el descubrimiento de 25 especies nuevas para la ciencia, además de convertirse en un espacio permanente para estudios sobre flora, fauna y conservación del Chocó Andino. Los recientes hallazgos muestran cómo el turismo de naturaleza puede convertirse también en una plataforma para generar conocimiento científico y fortalecer la protección de uno de los ecosistemas más diversos del mundo. Fuentes: Mashpi Lodge | Revista Ecology & Evolution