Con la llegada de febrero, el mundo se transformó. Lo que en origen comenzó como una festividad para despedir los placeres antes del recogimiento de la Cuaresma, el Carnaval se ha convertido en un sinónimo de identidad y alegría. Río de Janeiro, Brasil Es imposible hablar de esta festividad sin mencionar a la ciudad carioca. Considerado el Carnaval más grande del mundo, su esencia reside en el Sambódromo, donde las escuelas de danza compiten, aunque la verdadera alma de la fiesta se encuentra en los barrios y sus grupos callejeros. Tenerife, España El Carnaval de Santa Cruz destaca por su espectacular Gala de Elección de la Reina, donde las candidatas lucen estructuras que pueden pesar cientos de kilos, cubiertas de plumas y pedrería. La calidez de su gente y el carácter festivo de sus cabalgatas lo han llevado a ser declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional. Niza, Francia Famoso por su “Batalla de las Flores”, un desfile donde se lanzan miles de ramos frescos desde las carrozas hacia el público. Los gigantes de cartón piedra y las iluminaciones nocturnas frente al mar Mediterráneo destacan la estética y la delicadeza de las celebraciones populares. Nueva Orleans, Estados Unidos Conocido localmente por su nombre de origen francés, el Mardi Gras, este carnaval es una mezcla única de influencias europeas, caribeñas y africanas. Los desfiles organizados por cofradías locales recorren las avenidas lanzando collares de cuentas de colores a los asistentes. Venecia, Italia Aquí, el bullicio se cambia por el silencio de las máscaras de porcelana y los trajes de época inspirados en el siglo XVIII. Pasear por la Plaza de San Marcos entre capas de terciopelo y pelucas blancas es como viajar en el tiempo. Binche, Bélgica Es una joya protegida por la UNESCO. Lo más destacado son los Gilles, personajes que visten trajes tradicionales con campanas y sombreros de plumas de avestruz. La tradición de lanzar naranjas a la multitud es un símbolo de buena suerte.