Así como señala el artículo “Género e inclusión financiera” de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2022), la industria de servicios financieros puede ser un catalizador, así como un barómetro de la igualdad de género. “Por sí solo, la inclusión financiera no dará como resultado la igualdad de género. Sin embargo, solo con un acceso equitativo a la gama completa de servicios financieros basados en necesidades (ahorro, crédito, seguro, pagos) y la educación financiera que lo acompaña, las mujeres tendrán una oportunidad de empoderamiento social y económico”, advierte la OIT. Pero, parte de este desafío de los bancos hacia una mayor inclusión financiera empieza puertas adentro, con una constante e intencional reducción de las brechas y barreras en el aspecto laboral interno. Según cifras de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), las entidades financieras privadas que son miembros, brindan trabajo a más de 19 mil personas, que a su vez, prestan servicio a más de 7 millones de clientes del sistema financiero. Del total de colaboradores, el 59% son mujeres y el 41% son hombres. En su día a día, los bancos privados buscan que más mujeres se incorporen al sistema financiero formal, a través del acceso a una cuenta bancaria, un paso necesario para luego fomentar su uso, que es clave para la inclusión financiera. En ese sentido, el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) señala que los bancos deben apuntar a la creación de productos financieros y no financieros, que promuevan el crecimiento y fortalecimiento de los emprendimientos de las mujeres. Esto con el objetivo de que puedan expandirse económicamente, adquirir mejores prácticas financieras y acceder a más tipos de financiamiento. De acuerdo con los últimos datos del estudio Global Findex del Banco Mundial (2021), cinco de cada 10 mujeres en Ecuador tienen acceso al sector financiero formal, a través de productos básicos tales como una cuenta bancaria, pero apenas una de cada 10 accedió a un préstamo en una entidad financiera. Una mujer con una actividad económica, que emprende un negocio, abre una cuenta, accede al ahorro, además solicita financiamiento, y se empodera. Busca y logra su independencia a la hora de administrar los recursos que genera, es indispensable en su familia y en la sociedad, porque contribuye a mejorar la calidad de vida de los suyos, a crecer; y esto a su vez, impulsa el crecimiento económico de su país. Según cálculos del Instituto Global McKinsey, “si las mujeres tuvieran la misma participación que los hombres en la economía, el impulso potencial para la economía mundial podría ser de USD 28 trillones, o un 26% mayor al PIB mundial anual. En el caso de América Latina, el impulso potencial para el PIB podría ser de USD 2,6 trillones, con un aumento del 34% del PIB regional”. Al respecto, el estudio Capacidades Financieras de las Mujeres (CAF, 2022) señala que, en Ecuador, el 49% de los hombres y el 31% de las mujeres toman personalmente las decisiones diarias acerca de las finanzas del hogar. La CAF reconoce que, para generar un entorno financiero propicio a favor de las mujeres, es importante potenciar la educación financiera, fortalecer las habilidades y crear productos financieros y no financieros con perspectiva de género, que refuercen los negocios de las mujeres. Cabe recalcar que eso es algo que los bancos privados de Ecuador ya ejecutan. Recursos frescos Los esfuerzos intencionales hacia la reducción de brechas de género ya tienen resultados. Uno de ellos es la emisión del primer bono de género por USD 100 millones, en marzo de 2022. Con esos recursos se ha buscado fortalecer y apoyar el acceso a financiamiento para el desarrollo de las microempresas y medianas empresas (Mipymes) de mujeres del sector agrícola, especialmente, afrodescendientes e indígenas. Además, la banca ha logrado conseguir USD 1.150 millones de los organismos multilaterales entre 2020 y octubre de 2022 por su trabajo en términos de sostenibilidad e inclusión financiera. Gran parte de los recursos son destinados para apoyar a las mujeres microempresarias y dueñas de pequeñas y medianas empresas. Estos esfuerzos han permitido que la cartera de financiamiento sostenible de la banca privada alcance los USD 1.902 millones a 2021. De ese total, el 83,6% del financiamiento, o el equivalente a USD 1.589 millones, está destinado a mujeres. Por ejemplo, un producto de un banco que facilita el financiamiento de hasta USD 10.000 para la remodelación de sus viviendas o para impulsar un emprendimiento o un nuevo negocio. Estas líneas de crédito no requieren de la firma del cónyuge y tienen un periodo de gracia de hasta seis meses.También, existen productos crediticios que permiten a las mujeres acceder a una cuenta de ahorro para depositar una parte de las ganancias que obtuvieran por esta línea de financiamiento a emprendimientos, a la cual accedieron en la entidad bancaria. Los bancos privados también desarrollan productos no financieros, como plataformas de capacitación y de entrenamiento que ayuden a la mujer en su crecimiento, independencia y empoderamiento económico; así como la oferta de seguros de maternidad, para aquellas clientes que acceden a este beneficio. El acceso a nuevos créditos por parte de las mujeres en Ecuador sigue creciendo. Entre enero y septiembre de 2022, de las 770.068 personas que accedieron a financiamiento por USD 22.805 millones, el 49,7% son mujeres. En definitiva, una parte importante del trabajo de los bancos privados en Ecuador por impulsar la inclusión financiera de más mujeres, se resume en la creación de nuevos productos y servicios financieros y no financieros, expansión de la educación financiera, y en la colocación de más financiamiento, con el objetivo de ir reduciendo la brecha de género.