Explica que el Gobierno recauda menos de lo que lo hacía en 2015 (USD 195 millones); en 2019 se llegaron a los USD 103 millones y ahora el consumo es más alto porque el producto que se vende es más barato”. “Creamos un incentivo perverso y es un caso de estudio. Incrementar impuestos y acompañar con políticas públicas de control, se nos disparó el consumo y solo ganan los delincuentes. El contrabando es competencia desleal: pérdida de empleo, recursos para el gobierno”, asevera. Desde su visión promueve no ir en contra del trabajo informal, sino darle ciertos parámetros de legalidad. “A nosotros se nos exige a través de leyes, reglamentos y controles y con aquellos que caminan por la vía pública con producto ilegal, no se hace nada. Es frustrante”, explica. Pese al escenario adverso, cree que aún se puede y debe hacer mucho para mejorar el entorno y propone algunos lineamientos clave para ello: “Dejar la ideología de lado y enfocarnos en la problemática. Vivimos cada día el contrabando y nos hacemos de la vista gorda”. “Se debe fortalecer el trabajo operación pública-privada” “El contrabando no puede seguir siendo un tema silenciado” “El contrabando es fuente de mafias y crimen organizado” “El contrabando involucra al gobierno, empresa, academia y sociedad civil” “Se deben fortalecer los controles. Durante la pandemia se han decomisado de 15 a 16 millones de cajetillas. Todo el año pasado fueron 6 millones”. Para Saenz, como para Abedrabo, el monto de pérdida en recaudación tributaria (USD 400 millones) debe ser más alto. “En la industria, si el contrabando fuese 0, con el nivel de impuestos que existe, el gobierno recaudaría USD 200 millones adicionales solo por ICE. En los últimos 4 años el Gobierno dejó de recaudar USD 800 millones como consecuencia del contrabando. Ese dinero termina en mafias y crimen organizado”.Más Información: El marco legal se debe fortalecerEkos CEO Panel XIX: ¿Cuál es el real impacto del contrabando en la economía nacional?