Su rápida adopción y evolución están cambiando la manera en que las empresas operan, planteando desafíos significativos para la fuerza laboral mundial. El Informe del Futuro del Trabajo 2025, publicado por el Foro Económico Mundial, revela que esta transformación será aún más profunda de lo esperado. Según el estudio, más del 40% de las empresas globales planean reducir sus plantillas para 2030 debido a la creciente autonomía y capacidades de la IA, que ya ha demostrado su eficiencia en tareas repetitivas y sencillas. También te puede interesar: Estos son los empleos que más rápido desaparecerán en 2030 con el auge de la inteligencia artificial La amenaza para los trabajos tradicionales A partir de una encuesta realizada a más de 1.000 colaboradores que representan a 14 millones de trabajadores en 22 industrias y 55 economías, el informe destaca que el 41% de los empleadores espera reemplazar ciertas funciones humanas con sistemas de IA. Entre las profesiones más vulnerables a esta transformación se encuentran: Trabajadores del servicio postal. Profesionales de oficina, como secretarios y gestores administrativos. Personal de contabilidad. También te puede interesar: Inteligencia Artificial: la aliada estratégica para la seguridad empresarial en temporada navideña Estas áreas son particularmente susceptibles debido a que las tareas asociadas a estas funciones son fácilmente replicables por algoritmos entrenados para trabajar más rápido y con costos menores que los humanos. Sin embargo, el informe no solo señala riesgos, sino también oportunidades. El 77% de las grandes empresas encuestadas expresó su intención de capacitar a sus empleados en el uso de la IA entre 2025 y 2030, una estrategia conocida como reskilling. Este enfoque busca preparar a los trabajadores para colaborar con tecnologías emergentes en lugar de competir con ellas. Esta adaptación no es solo un beneficio para las empresas; también es clave para que los empleados mantengan su relevancia en el mercado laboral. La IA ya está presente en prácticamente todos los sectores, y su impacto continuará expandiéndose en los próximos años. Fuente: El economista