La fortaleza del sector se apoya en su capacidad de oferta, experiencia exportadora y calidad de la fruta; sin embargo, su desempeño hacia 2026 estará condicionado por la logística, la seguridad, la evolución de los precios y contratos. Contexto internacional José Antonio Hidalgo, Director Ejecutivo de AEBE manifiesta que la demanda internacional de banano se está reconfigurando hacia una mayor exigencia en sostenibilidad, certificaciones, trazabilidad y requisitos sanitarios, además de una búsqueda de proveedores confiables y consistentes en volumen. “En este escenario, Ecuador mantiene una posición destacada gracias a su liderazgo mundial en exportaciones, su capacidad de abastecimiento continuo y la vida verde”, destaca. Innovación tecnológica A nivel mundial, la innovación en el sector bananero se está enfocando principalmente en el desarrollo de nuevas variedades resistentes al Fusarium. “Un ejemplo de esto es el trabajo de Tropic donde se expusieron avances en bananas que no se oscurecen y con vida útil prolongada”, señala el ejecutivo. Asimismo, Ecuador ha avanzado con la importación en 2024 de variedades como GAL y Formosana para ensayos locales bajo estrictos protocolos de bioseguridad. También te puede interesar: La industria cacaotera nacional capitaliza la crisis mundial y refuerza su liderazgo exportador Tendencias que marcan el futuro del banano Auge del banano orgánico. Estados Unidos como mercado clave. Asia como mercado estratégico. Principales riesgos y desafíos hacia 2026 Fitosanitario Climático Seguridad Frente a este contexto, Ecuador impulsa un proyecto regional para fortalecer genéticamente el banano Cavendish frente a amenazas fitosanitarias como el Fusarium R4T y el Moko, en un contexto de presiones climáticas y comerciales que ponen en riesgo la sostenibilidad del sector y la estabilidad exportadora. Competir ya no es solo producir más: el giro estructural del sector bananero “El sector bananero global vive una transformación estructural, donde la competencia ya no depende solo de volumen y costos, sino de la capacidad de adaptarse a mercados más exigentes, operar de forma sostenible y responder a un entorno complejo. En el corto plazo, los principales retos son la mayor presión regulatoria y las exigencias en trazabilidad, certificaciones y estándares sociales y ambientales. En el mediano plazo, el crecimiento vendrá de la diferenciación basada en sostenibilidad, innovación tecnológica, optimización operativa y una integración más profunda de criterios ESG”.