A lo largo de los años, la industria de alimentos y bebidas en Ecuador ha experimentado importantes transformaciones. Detrás de éstas, resalta la gestión de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (ANFAB), una organización gremial que desde hace más de 20 años ha liderado iniciativas clave para promover el desarrollo sostenible de este sector vital para la economía del país. Desde 1979, Christian Wahli, actual Presidente Ejecutivo de ANFAB, ha liderado varias acciones en pro de la industria. “Se observó una primera etapa de la industria caracterizada por una oferta nacional limitada, tanto en calidad como en presentación. Esto nos motivó a dirigir acciones para darle un nuevo rumbo a la industria alimentaria ecuatoriana”, destaca Wahli. Es así como desde el 2011, ANFAB se constituyó como un actor técnico propulsor de cambio, propiciando estándares más altos y una mayor competitividad en el mercado local e internacional. Uno de los hitos destacados de la gestión en sus inicios, fue la propuesta de actualizar el sistema de registro sanitario de alimentos y bebidas. Liderando un taller con representantes del sector público, la academia y el sector privado, la asociación delineó un plan que enfatizaba la certificación de Buenas Prácticas de Manufactura y un riguroso control de productos por parte de las autoridades de salud. Esta propuesta, que posteriormente se incorporó al Código de Salud y al reglamento de Buenas Prácticas de Manufactura, marcó un cambio determinante en la regulación de la industria. El camino presentó varios desafíos. El Instituto Nacional de Higiene Izquieta Pérez, antes encargado de la vigilancia y regulación sanitaria en el país, se encontraba debilitado debido al inesperado crecimiento del sector. El sistema existente colapsó en 2011, motivando a ANFAB a participar activamente en la formación conceptual de un ente regulador, ahora conocido como ARCSA (Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria). Desde entonces, ANFAB ha desempeñado un papel fundamental apoyando el trabajo de ARCSA, sobre todo desde un enfoque técnico, lo que ha permitido contribuir en el diseño de normativas, la implementación del etiquetado nutricional y el impulso de espacios formativos y de capacitación en diversos aspectos relacionados con la industria alimentaria. Pero el trabajo y compromiso de ANFAB apuntaba más allá: Darle nuevo dinamismo al sector agroalimentario ecuatoriano. En 2019, encabezado por ANFAB y en coordinación con varios aliados estratégicos, nació el concepto de Ecuador Agroalimentario, un espacio de articulación entre los actores de las cadenas agroalimentarias para potenciar su desarrollo, contemplando la visión desde el consumidor como el principal eje, e impulsando la coordinación de los demás actores para satisfacer las necesidades de la ciudadanía a escala nacional e internacional. También te puede interesar: Jornada laboral de 4 días ¿Es posible en Latinoamérica? En la actualidad, ANFAB trabaja en conjunto con varias instituciones públicas y privadas para afianzar este concepto, que apuesta por unir a todos los actores activos de cadena “Desde la semilla hasta la mesa del consumidor”. Bajo un enfoque de trabajo integral y técnico, ANFAB refleja su compromiso con el desarrollo sostenible del sector y el impulso de prácticas económicas, social y ambientalmente responsables dentro de la industria. La meta marcada por la organización desde sus inicios sigue firme: impulsar una industria alimentaria más próspera, competitiva y sostenible para Ecuador. El sector agroalimentario ecuatoriano es uno de los principales propulsores (fuera del petróleo) de la economía. este sector supera el 20% del total de ventas nacionales. Por: ANFAB