La transformación digital también está cambiando la forma en que se gestionan los riesgos naturales. El Sistema de Alerta Temprana de Terremotos (SAT) incorporado en los dispositivos Android aprovecha los acelerómetros presentes en los teléfonos inteligentes para identificar vibraciones compatibles con actividad sísmica y generar alertas en tiempo real. También te puede interesar: Meta desarrolla Arena, una plataforma de predicciones que podría integrarse con Facebook El acelerómetro de cada teléfono normalmente se utiliza para funciones cotidianas, como medir pasos, orientar la pantalla o ejecutar aplicaciones de realidad aumentada. Sin embargo, estos sensores también pueden detectar movimientos asociados a un sismo. Cuando el dispositivo registra una señal inusual, envía automáticamente información anónima a los servidores de Google, donde los datos son analizados junto con los reportes de cientos o miles de teléfonos cercanos. Gracias a esta información, el sistema puede identificar patrones compatibles con un terremoto, estimar una ubicación aproximada del epicentro y calcular su posible magnitud en cuestión de milisegundos. Con más de 2.000 millones de dispositivos Android activos en el mundo, esta tecnología constituye una de las redes de detección sísmica más extensas jamás desarrolladas. La clave de estos sistemas radica en la detección de las llamadas ondas P, las primeras en generarse durante un terremoto y las que viajan a mayor velocidad. Aunque suelen causar menos daños, contienen información suficiente para estimar la intensidad del evento antes de la llegada de las ondas S, responsables de la mayor parte de la destrucción. Dependiendo de la distancia al epicentro, las alertas pueden otorgar entre 20 y 120 segundos de anticipación para buscar zonas seguras o activar protocolos de emergencia. En Ecuador, el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) es la entidad encargada del monitoreo, análisis y reporte de la actividad sísmica y volcánica. La vigilancia oficial se realiza a través de la Red Nacional de Sismógrafos (RENSIG) y la Red Nacional de Acelerógrafos (RENAC), que en conjunto suman más de 200 instrumentos distribuidos en todo el país. La incorporación de millones de teléfonos inteligentes a los sistemas de alerta temprana demuestra cómo la tecnología de consumo puede convertirse en una herramienta de gestión del riesgo a escala global. Aunque las redes científicas continúan siendo la referencia para determinar con precisión la magnitud y ubicación de un sismo, la capacidad de emitir alertas en segundos abre nuevas oportunidades para reducir impactos y fortalecer la prevención ante desastres naturales. Fuente: Instituto Geofísico de la EPN / Infobae