Maria das Graças Silva Foster
La actual CEO de Petrobras es una de las mujeres más influyentes del mundo. Cuando era niña recogía cartones para ayudar a pagar su escuela.
| La historia de Maria das Graças Silva Foster no solo resalta porque fue una de las primeras mujeres en trabajar en una petrolífera en Brasil; o por ser la primera en ocupar un cargo de ingeniería en Petrobras cuando era inconcebible para ´ellas´ acceder a ese tipo de puestos. La trayectoria de la ahora CEO de la petrolera brasilera no solo es interesante porque es una de las 50 mujeres de negocios más influyentes del mundo o por ser la mimada de Dilma Rousseff, la presidenta del país carioca. La leyenda Silva Foster, madre de dos hijos, destaca entre las de otros CEO por los agigantados pasos que ha dado para llegar a la cima en la que se encuentra. Como una quimera podría definirse la vida que le ha tocado a Maria y que la ha sufrido y sobrellevado con éxito hasta convertirse en una de las ejecutivas más prestigiosas del globo. La herencia de trabajo Nació el 26 de agosto de 1953, en el seno de un hogar pobre, en Caratinga, una ciudad del estado de Minas Gerais, ubicada a 310 km al este de Belo Horizonte. Su madre era empleada doméstica y su padre comerciante. Cuando tenía dos años, se trasladó con su hermana Rita y su madre Terezinha, a Río de Janeiro, debido al maltrato que recibía su progenitora de parte de su esposo. Con la intención de rehacer sus vidas, al llegar a la “ciudad del carnaval” se establecieron en el peñasco de Adeus, el cual forma parte de las favelas del Complexo do Alemão y Graça. Siempre estuvo enfocada en que debía estudiar para ganarse la vida por lo que durante su infancia recogió cartones y latas con el fin de ayudar a su mamá a pagar los útiles escolares y mantenerse estudiando. De vez en cuando, además leía o escribía cartas de sus vecinos con lo cual se ganaba unas monedas extra. | ||
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| Su vida en Petrobras En 1978 terminó la universidad e inmediatamente consiguió una pasantía en Petrobras, empresa por la cual daría la vida, según ha declarado en varias ocasiones. Una vez dentro y a sus 24 años, el primer reto fue templar su carácter para sobresalir en un espacio dominado por hombres. Fue quizás esa experiencia la que ahora le otorga la denominación de `Dama de Hierro´ un nombre que resuena por los pasillos de la petrolera, por donde ha circulado por más de 30 años. En Petrobras ha ocupado varios cargos como el de Directora de relaciones con los inversionistas de Petroquisa, una división de la estatal y Gerente Ejecutiva de Petroquímica. Uno de sus mayores logros ha sido el desarrollo de combustibles de biodiésel y la construcción de plantas de energía alimentadas a gas. Antes de ser la CEO en Petrobras ocupó (2007) el cargo de Jefa de la división de gas natural y energía. Allí, su principal mérito fue dejar atrás un déficit de US$ 760 millones en 2007 para ganar US$ 1 700 millones en 2010, en su división. Trazando este camino de fortaleza, a sus 58 años se convirtió en la primera mujer del mundo en ser la principal ejecutiva de una petrolera. | ||
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| Pilares de su gestión Disciplina es una de las palabras claves en la administración de esta ejecutiva. Ésta es aplicada diariamente en el trato con las personas que tiene alrededor, a quienes no duda en regalar un abrazo o una sonrisa en un acto de espontaneidad y de recompensa por un buen trabajo, pero también los obliga a operar con rigor, excelencia y calidad. “Sé que a muchas personas no les gusta tenerme como jefa”, declaró en una de las pocas entrevistas concedidas a medios de comunicación. En su oficina tiene colgado un cronograma donde se detalla las fechas a cumplir para la entrega de obras e informes. No hay excusas, ni aplazamientos. Y como el tiempo es oro, las reuniones largas no están en su agenda. “No hay tiempo que perder en una empresa como esta”, ha indicado. La innovación es otra de las piezas claves de su gestión. ¿Qué es lo que todavía no se puede hacer en Brasil? Es la frase con la que devela su estrategia a seguir en esta nueva administración. Desde este año la misión de esta ejecutiva, amante de The Beatles, es posicionar nuevamente a la petrolera brasilera entre las primeras del mundo después de que en los últimos años pasó del tercero al quinto lugar y su valor de mercado bajó de US$ 228 000 millones en el 2010 a US$ 156 000 millones en el 2011. |